El secreto es el vacío de todos los fenómenos


a.jpg

© Pintura de Caspar David Friedrich

 

Hoy ha sido un día difícil en cuanto a la administración del tiempo. Sin embargo, he descubierto esa manera tranquila de sortear de la mejor manera todos los compromisos. En el fondo, había cierta emoción en aquello que sucedía y acontecía. Como si todo estuviera ordenado, como si todo estuviera en su sitio, como si de repente hubiera un cambio imprescindible en la percepción de todo. Una luz primaveral, un sentir riguroso de lo intangible, de lo perenne, de lo sensible al palpitar de la existencia.

Descubro un poco tarde que no se pueden forzar las cosas y que en estos últimos años he forzado en exceso algunos acontecimientos. No puedes provocar que la primavera se adelante. No puedes obligar a que la gente permanezca a tu lado si lo que desea es estar en comunión plena consigo misma, a solas, en silencio. No puedes marcar los ritmos cuando los ciclos tienen vida propia. Lo que se expande y se contrae no depende de nosotros. En nuestro haber, solo podemos arrodillarnos ante la inmensidad, humildemente, y aceptar los acontecimientos. Si alguien quiere estar a nuestro lado, vendrá. Si algo tiene que suceder, inevitablemente sucederá. Podemos desearlo, pero no forzarlo, porque la música tiene sus propios ritmos y nuestro tono, mayor o menor, debe encajar en cada concierto en el que participemos de forma siempre equilibrada y armónica.

Mientras pienso en todo esto, empiezo a comprender el secreto que existe como vacío de todos los fenómenos. Es como si todo lo que ocurre estuviera envuelto en un misterio que tiene su propia lógica. Nada ocurre al azar, ninguna brizna cae sin una historia que la envuelve y dota de sentido ese instante. Los fenómenos responden ante un vacío inconmensurable cargado de sinergias que se expanden hacia un exacto y meticuloso propósito. Todo encierra una intención que no sabemos interpretar. Por eso interiormente hoy sentía, ante todo lo que ocurría casi de forma inevitable, cierta paz interior. Respiraba con la confianza de saber que lo que tenga que suceder, sucederá.

Así que, aunque hoy haya sido un día intenso y mañana parece que también lo será, siento ese equilibrio de las cosas invisibles, siento la fuerza de todo aquello que se sujeta en ese cambio constante. Puedo ver los acontecimientos encadenados unos con otros y percibir el sentido de todas las cosas en paz, con calma, con sosiego. Es como si las puertas cósmicas se empezaran a abrir para penetrar en la consistencia del misterio, de todo aquello que alberga el sentido de la vida.

La soledad nos permite ver el entresijo de la vida de forma diferente. Y si la soledad es acompañada por la música de la propia existencia, entonces todo se ordena. El bosque crece, el río empuja el agua, las montañas entablan comunicación con los valles y las flores empiezan a preparar el néctar que pronto repartirán en toda la naturaleza. Así son los ciclos. Y así entiendo que debemos vivir. Si ahora toca soledad, ya vendrán tiempos de compartir, de volver a las risas, de volver a la exploración conllevada. Si ahora toca mirar con nostalgia los tiempos pasados, ya vendrán tiempos en los que volvamos de nuevo a la intrínseca aventura. El misterio seguirá ahí, y los mundos. Y lo más increíble de todo: el secreto seguirá siendo el vacío de todos los fenómenos.

  • Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

donar

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s