Opus Magnum


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Últimamente intento acércame amablemente al otro de forma discreta. Somos tan distintos entre nosotros, que muchas veces no nos damos cuenta de que el otro vive e interpreta la realidad desde otro plano, desde otros valores y dimensiones diferentes a las nuestras. Por eso es inútil la crítica. Cada uno libra su propia batalla. Cada uno ve la vida a su propia manera. De ahí la importancia de verlo todo desde la comprensión del ojo de Shiva, una visión amplia y desapegada, iluminada desde el interior incognoscible y respetuoso con todas las formas de vida.

Por eso cuando ahora subo a los bosques lo hago con cierto desapego, como lo hacen los guardianes y los ancianos. De alguna forma ese es mi nuevo rol. Guardar desde la sabiduría de la experiencia. Por eso intento no juzgar lo que allí pasa e intento desapegarme de todo cuanto acontece. Subo, observo, interpreto las fuerzas que allí se mueven y compruebo la temperatura del lugar. Luego bajo al balneario, lugar simbólico de retiro donde intento recomponerme, poner orden y seguir adelante con la gran obra.

Aquí la soledad ayuda. Veo como todo se va ordenando, como todo persigue un propósito de armonía y delicada belleza. Sin darme cuenta se ha creado un espacio íntimo y hermoso. Lo que antes era un pequeño almacén de libros ahora es un acogedor alambique alquímico donde puedo transformar el plomo en oro, donde la transmutación de la parte bruta acontece hacia delicadas y bellas formas. Los libros ayudan a contemplar el propósito desde la profundidad del conocimiento.

La transformación es un trabajo interior. Uno se da cuenta de que el sufrimiento ayuda a convertir experiencias traumáticas en auténticos procesos alquímicos. La transmutación personal y espiritual en la tradición hermética no sólo es un reclamo para soñadores, también puede ser una realidad si somos capaces de sobrevivir al trauma y colocar en nuestras vidas la enseñanza a cual piedra filosofal. El nigredo, el albedo y el rubedo son procesos que ocurren en nuestro interior y que nos permiten ver la vida de forma amplia y soportable. Por eso quedo agradecido a la experiencia. Por un lado, ha puesto al descubierto los flacos, las debilidades, los errores, y por otro, ha podido sintonizar las fuerzas que estaban siendo conducidas hacia lugares que no correspondían. Ahora solo hay que esperar hasta que todo se reordene por sí solo. Sólo esperar paciente, sin aspiraciones, sin pretensiones, sin reclamos, a que las fuerzas vuelvan a su cauce y vuelvan a empujar hacia el cometido en la Gran Obra.

 

  • Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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