Imaginando mundos


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© Uwe Langmann

Me escribe gente empeñada en reinterpretar mi vida, imaginándola, diseñándola dependiendo de rumores, de lo que otros cuentan o de lo que otros imaginan a su vez. Resulta divertido ver como el rumor es capaz de construir auténticas realidades más allá de lo que realmente pueda estar ocurriendo. Por suerte, ese tipo de rumores ya dejaron de afectarme, y dedico más tiempo a construir mi nueva vida que a intentar rehacer lo que otros dicen, piensan u opinan. Necesariamente, en estos momentos donde cierta calma se apodera de mi, revivo la necesidad de seguir caminando, en lo bueno y en lo malo, pero con la cabeza bien alta para así poder otear el horizonte. Con una mirada conservadora, sin ganas de comprometer nada más allá del trabajo diario, de lo que cada jornada pueda ofrecer. Sin mayor compromiso que el de seguir poniendo orden en todo antes de volver a poner encima de la mesa la lámpara maravillosa.

De momento silencio, calma, tranquilidad, ir haciendo, sin vivir ya de los réditos del pasado sino más bien intentando construir un futuro sereno y sosegado. Tras más de dos semanas en las Tierras Altas de Escocia volví a Barcelona por unos días y de allí me exilié a un lugar tranquilo donde poder pasar unos días de reposo antes de continuar el periplo, sea el que sea. El lugar es secreto y anónimo porque así me lo pide mi anfitriona. La verdad es que la belleza única de este sitio tranquilo merece ser protegido y resguardado. A veces hay cosas que no se pueden contar por tabú. Otras, porque es mejor dejar que otros sigan imaginándolas a su antojo. De alguna forma resulta divertido poder ver como los mundos se entremezclan en el mundo de la fantasía.

Aquí puedo pasear, respirar tranquilo, sin agobios. En Findhorn cumplí con mi propósito y adelanté en unos días mi viaje por asuntos que ahora no vienen a cuento. Pero me marché satisfecho y feliz tras vivir una bonita experiencia con una encantadora familia. Ahora tengo una pequeña mesa, una habitación, comida abundante, noches largas donde poder descansar, silencio, paz, serenidad y buena conversación cuando se tercia. Aquí se puede, con aplomo y quietud, imaginar mundos. Pero no mundos fantasiosos donde cada cual pueda interpretar la realidad a su antojo. Más bien mundos que puedan ser excusa para declinar la realidad hacia uno u otro lado. Mundos cargados de detalles, de color, de brillo. Mundos donde cada poro de fantasía pueda suponer una excusa para su construcción. Mundos secretos. Porque ahora tercia cierta discreción, cierta tranquilidad, cierto sentido de lo esotérico a la hora de exponer las cosas. Mundos capaces de hacer vibrar los planos que se adentran en lo intangible.

Estoy bien. Desapegado de las experiencias. Sin expectativas ninguna, sin proyecciones extrañas. Simplemente fluyendo con el tiempo presente. Con la naturaleza inmanente de este instante único e irrepetible, sin saber si la continuidad dará paso a otras realidades. De momento sigo empeñado en mi año sabático, al menos hasta poner en orden todo lo desordenado que el año pasado nos trajo. Sigo empeñado en buscar el equilibrio perdido en todos los planos. Poco a poco, sigo avanzando y descubriendo cómo es posible sanar y ser sanado. Sigo imaginando mundos… claro que sí… Entrelazando mundos…

  • Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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2 respuestas a “Imaginando mundos

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