Epifanía, la noche de los reyes magos


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Un rey es aquel que es soberano de sí mismo, de su mundo, de su vida, de su destino. Es aquel que busca en la virtud el sentido de toda vida. Es un ser libre, de educadas costumbres y responsable con su vida y con la vida de los que le rodean. Es comprometido, cuando da su palabra la cumple porque el sentido del honor está por encima de todo. Ser soberano entraña obligaciones, cuidado y rectitud. Valor y confianza, fuerza y perseverancia. Un rey tiene el poder de gobernar todo aquello que se proponga, y como legítimo descendiente de los dioses, cumple con su deber de hacer de un mundo bueno, un mundo mejor. Ese es su mayor propósito y a eso se entrega. Algún día todos seremos reyes.

Un mago es aquel que, por una condición especial de su alma, tiene la capacidad de percibir lo que no todos perciben. Ve, porque tiene visión, las causas de todas las cosas, los arquetipos y los orígenes de cada acto, de cada emoción, de cada pensamiento. Es mago porque tiene el poder de transformar, no solo la realidad en la que vive, sino la realidad en la que viven los demás. Su magia es transformadora, generosamente transformadora. Al tener visión de las causas, es capaz de sobrellevar todo aquello que circunstancialmente acontece, intentando desde la serenidad buscar el cambio en cada lugar, situación o persona que se cruce por su camino. Su deseo más profundo es el de ser un obrador de milagros ,es decir, transcender la magia por lo milagroso de la vida. Algún día todos seremos magos y hacedores de milagros.

Un rey mago es aquel que ha llegado a nuestras vidas cuando estamos en un momento de descubrimiento, de guía, de transformación. Su poder silencioso, su elegancia, su sonrisa, transforma nuestra percepción de las cosas, nos guía, nos eleva hacia otras dimensiones hasta ahora inimaginables. Su poder y fuerza, su sabiduría y belleza, su amor e inteligencia activa producen en nosotros el cambio que necesitamos para volar hacia otra dimensión desconocida, amplia, transformadora. Cuando se cruza un rey mago en nuestras vidas, sufrimos una metamorfosis y ya nada vuelve a ser igual. Hemos elegido una vida de cambio, de mejora continua, de aprendizaje, y debemos aprovechar ese regalo para seguir avanzando. Algún día todos seremos reyes magos.

Por eso la figura del rey mago, del soberano capaz de transformar, se manifiesta al comienzo de cada ciclo, para recordarnos una y otra vez que la vida trae a nuestra existencia presentes con los que poder elevar nuestras consciencias, nuestra realidad inmediata y profunda. No solo es un gesto simbólico, es un arquetipo que nos ayuda a estar atentos. En cualquier momento puede llegar ese mago disfrazado de amigo, amante, familiar, para empujarnos hacia otra visión de las cosas. Estemos atentos a sus regalos, a su mirra, a su incienso, a su oro. Los reyes magos vendrán a la cueva de nuestro corazón para que allí nazca el niño que hay en nosotros, el alma que debe elevar nuestras consciencias hacia el infinito, hacia el mensaje de amor que este mundo tanto necesita.

Feliz epifanía en vuestro pesebre interior. Dejemos que se dé a conocer la realidad de nuestros mundos, que se manifieste lo que realmente somos, que se revelen las visiones más allá de lo tangible.

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