Feliz 2019. Feliz periodo de los tiempos cíclicos…


 

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© Cap Sur Le Bassin

Los ciclos siempre nos ayudan a reinterpretar nuestras vidas y a situarnos en nuevos aspectos para seguir avanzando. En el mundo antiguo se hablaba del Periodo de los Tiempos Cíclicos. Se aprovechaban esos cambios de ciclos para expulsar a los demonios, las enfermedades y todos aquellos pecados que nos atormentaran. Con ello se pretendía restaurar el tiempo mítico, el tiempo primordial de total pureza humana. Cada año nuevo es una oportunidad para volver a ese tiempo primero, una oportunidad para volver a nacer. Hay una lucha ritual para dotarnos de una nueva conformidad, un nuevo pacto entre nosotros y el cosmos para simular una vida mejor. En estos primeros momentos de celebración, buscamos renovarnos bajo propósitos que llenen la vida de sentido, siendo cada vez mejores en el proceso existencial. Por ello pactamos, bajo el disfraz de la fiesta y la celebración, los nuevos propósitos para el nuevo ciclo.

Siendo así, en esta nueva renovación, intentaremos tener el coraje y la fuerza suficiente para cooperar con lo inevitable. Para levantarnos con firmeza y decidir que los ciclos siempre nos dan la oportunidad de enfrentarnos a nuestro destino sin miedo, reordenando nuestras vidas tantas veces como haga falta. Amaremos y daremos la oportunidad de amar, porque si no amamos, si no aprendemos a amar, la vida carece de sentido. Siempre con una amplia sonrisa en nuestro rostro, aprenderemos a valorar todo aquello que tenemos, aunque sea poco, aunque sea nada. No hay mayor valor que aquel intangible deseo de seguir viviendo. Eso nos da salud y energía, nos coloca en nuestro lugar y nos avanza las aventuras futuras. Es importante cumplir nuestras promesas, aunque a veces estas tengan que cambiar para adaptarse a las nuevas circunstancias. Es importante conocer nuestros límites para poder romperlos bajo la fuerza del deseo, bajo la sabia batuta de nuestra voluntad inquebrantable.

A veces no es fácil, pero siempre buscaremos en este nuevo tiempo la manera de ser justos, sensatos y verdaderos. Especialmente con nosotros mismos, pero muy especialmente con los otros. Justos y humildes. Sensatos en cada gesto, en cada emoción compartida. Sin extremos, pero sin sordidez. Siempre justos, humildes y generosos. Con estos tres mandamientos aprendemos a mostrar interés por los detalles y apreciamos, poco a poco, con suma atención, aquello que nos rodea. Es cuando empezamos a apretar con fuerza la mano de nuestro compañero de viaje, cuando empezamos a mirarlo con mayor frecuencia a los ojos, en silencio, agradecidos. Esos detalles, siempre tan importantes, tan pequeños, pero que hacen nacer tan grandes obras. Gestos, cuidemos siempre los pequeños gestos para engrandecer nuestras vidas.

Si sabemos escuchar sabremos respetar las diferencias. Para eso será tan importante los silencios, las sonrisas, los abrazos tan cargados de empatía y amor. Escucharemos la música del alma del otro y la respetaremos siempre, especialmente cuando su alma llore y gima o esté perdida y confundida. Seamos pacientes. Porque cada uno tiene su propio ritmo, su propio compás para vivir y adaptarse a esta maratoniana carrera existencial. Si miramos las cosas desde el corazón veremos sueños y tesoros por todas partes. En los atardeceres, en los paseos por el campo, en los abrigados rayos del sol. Si miramos como niños al mundo sabremos desvelar sus secretos y podremos converger en sus enseñanzas.

Salud, fuerza y unión para los espíritus libres. Tengamos esa humilde capacidad de ayudar a los grandes para que, subidos a sus hombros, podamos ver el mundo desde otras alturas. Eso nos permite dar las gracias, ser agradecidos siempre y colaborar con la creación en todas sus dimensiones. Llevar una vida saludable y con buen humor son armas indestructibles. Hacerlo conmovidos por la grandeza de los otros nos hace grandes. Vivir en el presente sin esperar nada del futuro es darnos la oportunidad de divertirnos mientras vivimos, mientras amamos, mientras jugamos. Si lo hacemos buscando nuestro justo lugar en el mundo, nos hace únicos e irrepetibles.

Estamos, hoy, ante la oportunidad de un nuevo ciclo. Expulsemos a nuestros fantasmas y demonios. Perdonemos nuestros errores y trabajemos profundamente en nuestro propósito de almas limpias y puras. Démonos la oportunidad de ser mejores, una y otra vez, incansablemente. Feliz año nuevo. Feliz periodo de los tiempos cíclicos. Feliz 2019 a todos. Feliz propósito.

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