Una flor es un diamante


a.jpg

© Carmelita Iezzi

Hay momentos en los que uno desea poseer la facultad de saber cómo cree ser el personaje al que nos enfrentamos, cómo los demás creen que es y cómo es en realidad. Estas son las tres complejas dimensiones de todo ser, aquellas que sólo los dioses conocen y desgranan en sus observaciones. El juicio hacia los demás, a no ser que seamos dioses o tengamos un momento de endiosamiento, es siempre inútil y estéril. Otra cosa son los comportamientos de los demás, aquello que nos hace más sabios o más ruines cuando nos desafían de repente. A nadie le gusta enfrentarse a su sombra, y menos aún reconocerla. Si el espejo nos lo pone el otro delante, enfurecemos, culpando al otro de tanta mendicidad. Pero en el fondo nos revolvemos ante un trozo de verdad, esa que corresponde a una de las dimensiones posibles: “el cómo nos ve el otro”. Por supuesto, una verdad sesgada, contrariada por la totalidad.

Quizás por eso nos gusta siempre lo bello, o buscar en la belleza aquello que nos aproxime más a la comprensión infinita del universo y de los otros. Cualquier gesto, por pequeño que sea, cualquier flor en el campo que nos llame la atención y nos anime a contemplar la hermosura natural de la existencia, se convierte en nosotros en un diamante, en algo con un valor incalculable. Nos gustan los amigos que nos aman, aquellos que son fieles en lo bueno y en lo malo porque ellos han sabido apreciar en nosotros nuestra belleza, y de ella han hecho algo fuerte, duradero, un diamante.

Por eso, en esa distorsión en la que vivimos siempre, en esa discordia entre lo que somos, entre lo que los otros creen que somos y entre lo que nosotros creemos que somos, siempre es bueno aferrarse a cualquier flor, a cualquier representante de lo bello. Si tenemos duda entre el caos y el orden, entre las sombras y la luz, entre lo feo y lo hermoso, siempre buscaremos aquello que nos aproxime más al mundo de la armonía, de la concordia y lo admirable. Si podemos elegir, siempre elegiremos el bien, o aquello que para nosotros, en un estadio de normalidad, consideramos como bueno. Y siempre bajo la regla de oro: no desees al otro, en su distorsión multidimensional, aquello que no deseas para ti mismo.

Aún así, es cierto que a veces la oscuridad, lo tosco, nos atrapa y el mal nos posee. Cuando las fuerzas nos fallan, cuando el mundo parece retorcerse todo entero contra nosotros y el caos se apodera de nuestras vidas, podemos fácilmente abrigarnos en las sombras. Vivimos en un mundo de opuestos, de ciclos, de fuerzas. Cada día tenemos que elegir hacia qué fuerzas dirigir nuestros pasos. Cada día el mundo nos pone a prueba. Y cuanta mayor sea nuestra consciencia, cuanta más luz haya en nuestra inteligencia y mayor bondad en nuestros corazones, mayores tendrán que ser las pruebas y las elecciones a tomar. Porque a mayor consciencia, mayor responsabilidad a la hora de obrar el bien. Y también mayor el riesgo de enfrentarnos al propio mal de forma virulenta y poderosa.

Hay que estar siempre atentos para no ser seducidos por el umbral, por las fuerzas que se ocultan tras la luna. Aquellos que son atrapados por la luna, por sus sombras, difícilmente saldrán de ese embrujo sin la poderosa ayuda de algún sol arrebatador de consciencia. El mundo astral nos atrapa con suma facilidad. El mundo luminoso, siempre complejo, puede ayudarnos a salir, nos envía a sus mensajeros, a sus magos. Por eso es importante buscar flores en nuestras vidas. Merecemos vivir en palacios, merecemos vivir en la belleza, merecemos lo mejor y siempre obrando el bien. Flores que dentro de nosotros se transformen en diamantes. Seres que cuando nos miren, no finjan, sino que aprecien de forma sincera nuestras tres prudentes dimensiones. Sin juicio, con amor.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s