Conversaciones con una meiga


 

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Como las magas no entienden de tiempo, llegó un poco “tarde”. Para ella era la hora justa. No sobraba ni faltaba ningún minuto. Llegó en el tiempo de la “ocasión”. Lo importante es que llegó después de un largo viaje. Como no pudimos comer juntos, la merienda se convirtió en una comida-cena improvisada, con una sabrosa sopa de fideos y guisantes de la cual abusamos para así atender con fuerza a la magia. Hay que tocar tierra para poder mirar al cielo.

Tras el paseo por el lugar para que viera y sintiera las energías del mismo, nos fuimos al salón y todos nos dispusimos alrededor de ella. A cada uno de nosotros nos miró fijamente a los ojos y penetró en nuestros corazones. Hizo las preguntas oportunas y enseguida, conectándose con alguna fuente desconocida para nosotros, empezó a estirar de nuestros latidos hasta que desveló nuestros secretos. Lloramos cada vez que extraía algún dolor, alguna experiencia enterrada, alguna flaqueza, pero, sobre todo, nos llenamos de esperanza cuando con sus sabias palabras nos guiaba hacia el camino, hacia la sanación, hacia la fuerza oportuna para equilibrar cada una de las heridas.

Se hacía tarde y quedaba yo. Como quería conocer la editorial tuve la suerte y el privilegio de disfrutar de una conversación a solas entre libros. Gozamos un rato de la energía de las librerías cargadas de tomos y nos sentamos uno en frente del otro para empezar la sesión en la pequeña salita. “Si te fijas, eres joven y a pesar de ello has hecho muchas cosas en la vida. Lo más importante de todo lo que has hecho es que has conseguido enlazar mundos, crear puntos de luz y entregarte al servicio de forma contundente y consciente. Eso ha creado en ti y a tu alrededor un punto de fuerza que atrae a mucha gente, pero también a muchas energías”. En este punto de la conversación es cuando empezó a ponerse seria pues estaba a punto de entrar en el mundo de los arquetipos. “Si crees en las fuerzas y las energías, lo que te ha ocurrido en estos meses es que has sufrido un poderoso ataque que casi termina contigo. Sólo por la fuerza de los seres que te protegen has podido sobrevivir. Podrías haber muerto porque has abierto puertas y mundos y ahora estás vulnerable”. A medida que hablaba iba entendiendo cosas que pasaron en estos meses. La noche oscura del alma casi me llevó al abismo. Cosas que no podía entender ahora cobraban sentido.

Empecé a respirar hondo y empecé a poner atención a todo sin decir nada. Sus palabras y su forma de decir las cosas eran especiales. Entraban en el corazón y lo desnudaba. De repente conocía secretos de mí mismo que nadie sabía excepto yo. “Esas fuerzas te han quitado lo que más querías. Han sabido hacerlo de forma sabia. Si te fijas, todos tenemos alguna debilidad. Si tu debilidad es el dinero, la ambición, te van a atrapar por ahí. ¿Por qué crees que lo que más querías te lo han arrebatado ofreciéndole algo irrenunciable e irresistible para su debilidad? Ha sido utilizada en su debilidad, y ante la elección, no podía renunciar a ello. Ella, como tú, sucumbió ante su debilidad. Sin embargo, esa es su debilidad, su elección y aprendizaje, pero su alma te sigue amando y protegiendo. Por las noches te acompaña y te protege”.

Escuchándola podía de alguna forma entender mis sueños recurrentes, y también entender la forma en la que había pasado todo. De alguna manera sentía algún consuelo y cierta paz interior. “Tienes muchas virtudes trabajadas, pero ahora toca centrar la atención en tus debilidades. Todo esto que ha pasado ha sacado tu rabia y frustración, pero tu mayor debilidad es la “justicia” y la “fe”. Es eso lo que tienes que trabajar para que todo el equilibrio se vuelva a restablecer”.

Pasaron las horas y yo seguía escuchando atentamente. Realmente lo importante no eran las palabras, ni siquiera la conversación discurrió de esta manera pues solo recuerdo algunas ideas vagas. Era su energía, era su poder a la hora de ver, intuir y atravesar mi alma. Sentía que me encontraba ante una auténtica maga, no de esas que van engatusando a las mentes débiles con cuentos para adormecer sus heridas, más bien una poderosa alma capaz de atravesar todos tus adentros, mirar sin fisuras dentro de ti en tus recodos con confianza y acierto, ayudando a empoderarte en el trabajo mágico del alma. Hay personas que te tocan y lo hacen para siempre. Hay auténticos magos que te transforman por dentro. Ayer tuve la suerte de conocer a una auténtica. No fue lo que dijo, fue el cómo lo dijo. No fue lo que decía, fue todo lo que tocaba por dentro cuando lo decía.

 

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