Medicinas alternativas


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O Couso esta tarde. Pasear por los bosques también es sanador

En mi propio trabajo de campo, pregunté en cierta ocasión a un indonesio:
“¿crees en los espíritus (pertjaja)?” Él replicó, extrañado: “¿Me preguntas si creo en lo que me dicen los espíritus cuando hablan conmigo?” (Peacock)

Mi amiga doctora homeópata me recetó Natrum Muriaticum a la mil para que empezara a dormir bien y abandonara de una vez mi mundo paralelo. Mi amiga terapeuta naturópata me hacía sesiones semanales donde contactaba con los de “arriba” de forma intuitiva y certera para alinear mi estado, ayudándome con su poder sanador a reestablecer mis campos energéticos. Otra doctora, más afín a la antroposofía, hacía meditaciones para buscar en sus guías consuelo para mi alma, orientación y consejo para saber cómo empoderarme y protegerme de los ataques que del lado oscuro de la fuerza estaba sufriendo. Una amiga acupuntora vino para pincharme el alma, porque los nadis los tenía totalmente descuajados. El grupo de meditadores del proyecto aunaban fuerzas para enviarme luz desde los bosques. La psicóloga transpersonal me ayudó para poner orden en mi rabia y mis pensamientos y creencias erróneas mientras que una auténtica meiga de los bosques me curaba a base de pensamientos multidimensionales, austeridad y abrazos sentidos. Y ahí estaba la naturaleza y los bosques. ¡Qué poder sanador sin hacer nada! ¡Y los amigos! ¡Benditos amigos, cuanto sanan con su amor!

El despliegue de terapias alternativas de las que en estos tres meses he podido disfrutar ha sido impresionante. No me he cortado ni un pelo cuando alguien me ofrecía cualquier tipo de ayuda, aceptándola de buen grado y asumiendo amablemente todos sus beneficios. Sin duda, el cóctel al que me he sometido me ha ayudado en mi proceso. Mi cuaternario inferior, el cuerpo físico, el etérico-vital, el emocional y el mental, se han podido reordenar de forma paulatina, provocando que poco a poco la luz, el raja, restableciera el paulatino orden necesario. La meditación para integrar el cuaternario con la triada ha sido de gran ayuda y el resultado ha sido esclarecedor.

Al tercer mes dejé de llorar, empecé a comer y subir algo de peso, empecé a dormir bien y empecé a trabajar después de meses sin poder hacer nada, inmovilizado en una horizontalidad que me tenía asfixiado, desnutrido y apagado. Todo esto ha producido una gran sanación que poco a poco va reordenando mi mundo. La oscuridad a la que nos sometemos cuando pasamos por procesos de enfermedad física, emocional o mental tiene sus procesos, y en esos procesos, hay alternativas eficaces que pueden ayudarnos.

Gracias a los cuidados de muchos, pero también gracias a los cuidados de las medicinas alternativas, he podido salir poco a poco de este meollo. Por lo tanto, no entiendo, ni siquiera como científico social y cultural, el motivo exacto de querer eliminar algo que no hace ningún daño. Es posible que la teoría del placebo sea cierta, pero ningún tipo de placebo hace daño. Si alguien dice conectar con sus guías, con los de arriba o con las fuerzas nativas de la naturaleza y con su poder de sugestión logran sanar, no veo, independientemente de que sea o no verdad, porqué hay que negarlo.

Hoy estuve todo el día en el hospital central acompañando a una amiga. Es evidente que la medicina occidental, moderna o alópata aporta grandes beneficios a la salud, especialmente cuando hay que tratar cuadros complejos. Si te rompes una pierna, no pierdas el tiempo recitando el OM o meditando. Ve corriendo a un hospital. No la niego porque de sus avances todos nos hemos beneficiado y deseo que así siga ocurriendo. Tenemos la suerte de tener hospitales que nos curan y tenemos la suerte de tener excelentes profesionales que nos atienden con todo el cuidado y cariño posible. Pero tampoco deseo que se anule las medicinas alternativas que pueden de igual forma llenar nuestras vidas de beneficio. Creo que todo se puede complementar, y más allá de nuestras creencias, todo puede servirnos para mejorar como seres humanos. Así que gracias a todos los profesionales de ambas medicinas, y ojalá algún día ocurra como vi que ocurre en algunos hospitales de la India, donde todas las medicinas están integradas y no compiten entre ellas, sino que se complementan.

 

  • Gracias de corazón por apoyar esta escritura…

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