Primera noche en la cabaña


 

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Hoy es un día épico, para recordar toda la vida. Tras un año de esfuerzos y trabajo, de aprendizajes y dedicación, por fin voy a dormir en la prometida cabaña. Aún queda mucho trabajo por hacer, pero tras colocar el suelo y la cúpula trasparente en el tejado, sentí que hoy podía ser un gran día. Así que cogí una cama prestada de la casa de acogida, metí una mesa y una silla y trasladé mis libros de la caravana a la cabaña.

Es una sensación bien extraña. Por un lado siento una gran liberación y por otro un gran agradecimiento. Tras más de dos años de penurias en una maltrecha caravana por fin voy a disponer de un poco de espacio, de una mesa de trabajo, de una cama confortable, de ventanas, de suelo, de paredes. Estoy inmensamente agradecido a las tres caravanas que en estos años me han dado cobijo e inspiración. Y estoy profundamente en deuda con todas esas manos y corazones que han hecho posible que hoy la cabaña empiece a tener vida propia. Sois muchos los que habéis dejado en estas paredes de madera un trozo de vosotros, así que esta también es vuestra casa.

Desde ella quiero hacer muchas cosas, pero sobre todo, quiero entrar en esa quietud, en esa madurez tranquila donde todo se percibe desde la generosidad y el agradecimiento. Deseo compartir mi experiencia de haberlo perdido todo y haber, al mismo tiempo, conquistado grados de libertad donde lo importante no es tener cosas, sino disfrutar de momentos únicos e irrepetibles. La experiencia de haber construido tu propia casa sin tener absolutamente ningún tipo de conocimiento ha sido algo extraordinario. Es algo que deseo relatar con calma quizás en un nuevo libro.

Todo esto coincide con un día plagado de emociones donde en el proyecto hemos tomado importantes decisiones que permitirán que otros puedan venir a compartir con nosotros esta aventura desde la máxima libertad y respeto. Han sido días duros, de mucho pensar y cederlo todo a cambio de que los otros puedan encajar sus visiones dentro de la inspiradora visión de este hermoso proyecto. Así que ahora la apertura es total, sin añadidos, sin contraprestaciones, sin paternidad, en total libertad y respeto hacia el otro. Ojalá sean muchos los que pronto quieran edificar con sus manos su propia cabaña y quieran compartir este espacio de libertad, de cariño y de aprendizaje. Esta será mi primera noche en la cabaña, pero también será mi primer día en el nuevo proyecto O Couso.

Siento una gran alegría y una gran paz de haber culminado esta parte del proceso lleno de gracia y quietud. La vida te da siempre azotes pero también pequeñas alegrías como esta. Vivir en una pequeña cabaña octogonal, protegida por tres ventanas, unidos el cielo y la tierra gracias a la cúpula del tejado y al cristal del suelo, el cual permite ver la piedra angular con la que consagramos el lugar, es una experiencia totalmente mágica. Y lo más absolutamente maravilloso es que está dentro de un pequeño bosque donde los animalillos vendrán sigilosos por la noche para despertar en mí la inquietud del nuevo día.

Espero que este lugar, cargado de emoción e inspiración se convierta en un centro de quietud, de paz, de protección y de proyección hacia el mundo. Un pequeño puntito de luz que pueda dar aliento y serenidad a quien lo necesite. Un lugar donde el espíritu de los tiempos pueda verse reflejado en cada uno de sus pequeños rincones.

Vosotros, que tenéis una casa y un hogar, sed conscientes de la importancia del calor, del refugio, de la acogida. Abrid vuestros corazones y vuestros lugares de reposo para que el peregrino sediento, para que el sin hogar, pueda descansar una noche. En ese descanso barajará el sueño del reposo, del momento donde toda alma requiere atención, cuidado y cariño. Buscad a aquellos que reclaman un trozo de calma, y allanad su camino.

 

Pd. No es casual que mientras escribo esto esté sonando la banda sonora de “Juan Salvador Gaviota”. No es casual que quien me ha ayudado a hacer la pequeña mudanza a la cabaña el lunes entre en prisión. Este instante le ha dado una fuerza para poder pasar esta dura prueba. Un día de total libertad para mí, un día de total revelación para él. Y no es casualidad que hoy se hayan tomado decisiones de total libertad en O Couso. Un día para no olvidar, un día de gran emancipación personal y colectivo.

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