UNA FAMILIA, UNA VIDA, UNA HUMANIDAD


a 

“Un nuevo siglo se aproxima, y con él el prospecto de una nueva civilización. ¿No podríamos empezar a sentar las bases para esa nueva comunidad con relaciones razonables entre todas las gentes y naciones y construir un mundo en el que el compartir, la justicia, la libertad y la paz prevalecieran?”  Willy Brandt, Common Crísis, La Comisión Brandt 1983

Escribo desde Ginebra, desde las oficinas de Buena Voluntad Mundial, un lugar donde se esfuerzan día a día en inspirar nuevos valores para una nueva humanidad. Es una tarea ardua y difícil en un tiempo que a veces se nos antoja caprichoso. Pero es necesario seguir trabajando día a día para aportar un poco de luz y consciencia, de alegría y amor.

Vivimos en un mundo complejo donde en los últimos siglos se han desarrollado dinámicas de injusticia social y precariedad que han sido difíciles de resolver. Es evidente que han existido muchos avances a todos los niveles, tanto materiales como políticos, económicos, culturales o filosóficos.

Hay vicios y errores de la personalidad que se han visto extrapoladas a la convivencia social y grupal. Existe una necesidad vital de responder a esos problemas individuales que de alguna forma se han colectivizado. Empezando por cambiar el objeto y la visión de la vida, pasando de una situación exclusivamente egoísta e individualista a una percepción de la vida más generosa, donde se tenga en cuenta la necesidad de compartir unos valores más armoniosos con el entorno y con la vida una.

Para ello es de vital importancia comprender en profundidad la necesidad de fomentar y proteger los principios de cooperación, de responsabilidad y de compartir, donde cada individuo sea capaz, en su medio de influencia, llevar a cabo la labor de transformación interior en cuanto a propósitos y valores líderes en ese empeño por un mundo mejor.

La buena voluntad junto con una mente abierta y dispuesta a aceptar los cambios que vienen será imprescindible para poder afrontar los retos del presente y del futuro. Debemos aceptar que el ser humano en su conjunto está definido más allá de los límites de las razas, las naciones, los estados, las creencias y cualquier otra cosa que desee separarnos como una sola familia, una sola humanidad y una sola vida en su conjunto. Es de vital importancia profundizar en esta idea para poder abordar desde la generosidad de todos la resolución de conflictos, de visiones antagónicas y de reparar en una justica universal donde el ser humano se sienta atendido, protegido y cuidado.

Estamos en un momento de cambio y necesitamos enfrentarnos a los mismos desde una positiva visión que nazca de nuevas formas de pensamiento, de nuevas ideas e inquietudes que pretendan facilitar una vida mejor, no solo para los individuos, sino para todo el conjunto de la humanidad. Cuando alcemos la mirada y veamos la necesidad de pensar en el grupo, y no tan solo en nosotros mismos, se estará gestando un cambio de paradigma, un cambio necesario de visión. Los problemas de la humanidad serán pensados y aclamados por todos y cada uno de nosotros, dejando de relegar a los demás dichos conflictos. Seremos en conjunto la solución a cada una de las problemáticas. Empezaremos entonces a sentir y comportarnos como una unidad, no uniforme, sino diversificada en las diferencias y en los retos particulares.

La codicia, la ignorancia y el egoísmo individuales son condicionantes que impiden que los conflictos mundiales se resuelvan de forma generosa para todos. Solo un cambio de valores podrá revertir todos los acontecimientos. Nuestro destino común está determinado por los valores que gobiernan nuestras vidas, nuestras decisiones, todo el conjunto de cosas que realizamos en nuestro mundo ordinario.

La piedra angular de toda vida debería basarse en esa energía y fuerza que es el amor en acción, en valores que pretendan junto a ella reforzar el amor a la verdad, el sentido de justicia, el espíritu de cooperación, el sentido de la responsabilidad individual y la búsqueda del bien común. Estos son valores universales que inspiran y elevan nuestra consciencia hacia un rumbo nuevo en nuestras vidas.

Además de estos valores imprescindibles existen unos principios universales que deben tenerse en cuenta. Tienen que ver con el ejercicio de unas correctas relaciones enfocadas en el principio de la buena voluntad, ser acertados con el propósito grupal mediante el principio de unanimidad y comprender la importancia de la interiorización como una aproximación a lo esencial del ser humano.

Ante todo esto, siempre surge una inevitable pregunta: ¿qué puedo hacer para ayudar? La respuesta podría ser algo simple: la verdadera ayuda nace de un flujo espontáneo entre un corazón amoroso y una mente inteligente. Con alegría, con amor, con cariño, un mundo nuevo es posible.

Anuncios

One thought on “UNA FAMILIA, UNA VIDA, UNA HUMANIDAD

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s