El flujo de la vida


 

SONY DSC

“Cada hombre nace en el mundo que él mismo se ha construido”, Satapatha Brahmana   “Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado”, Dhammapada

 Desde el centro más profundo se expande y se precipita todo el hilo de vida. Ese hilo, llamado en algunas tradiciones como sutratma, se arroja desde adentro hacia fuera, llegando a todo el universo manifestado. En nuestro pequeño universo local, el halo de vida se manifiesta desde mil formas diferentes. Una de ellas, la humana, es de las más complejas. El ser humano alberga dentro de sí la consciencia física y material de las cosas, pero también es capaz de discernir sobre el halo de vida, las emociones, la propia mente y desde allí, tejer un puente hacia planos de existencia más abstractos y complejos.

Podríamos pensar que a lo largo de los tiempos el ser humano ha desarrollado una sensibilidad especial. Ya no tan sólo se preocupa de las cosas básicamente materiales, sino que además procura dedicar tiempo a cuidar la vida, a protegerla, a buscar el entendimiento sobre ese complejo proceso que llamamos emociones y de paso, mediante el inteligente uso de la mente, bucear en los misterios de la existencia con todo el peso del devenir.

Hay un camino más arduo, más difícil de explicar y entender. Se le llama el Sendero de la Consciencia, y es un punto de inflexión entre la parte más profunda del pensamiento humano y aquello que lo sobrepasa. A este punto se llega más por la intuición que por el mero pensamiento, entendiendo la intuición como esa herramienta que supera en complejidad al propio pensamiento.

El universo circundante sigue siendo el mismo, pero ahora se contempla desde otro punto de vista. La visión ha agudizado su percepción y la vida se manifiesta más amplia, más compleja y más sorprendente.

En el curso de las edades han existido instructores que de alguna forma han intentado, mediante alguna peculiar pedagogía, advertirnos de esa visión amplia. La enseñanza, el mostrar esa luz para que otros vean supone un reto admirable, complejo y necesario. No es una pedantería iluminada, es la propia luz del sol que sale cada mañana para mostrarnos el mundo alejado de la oscuridad y las tinieblas. Cuando ese milagro ocurre todos los días, vivimos en otra visión, en otra percepción distinta. A niveles filosóficos o existenciales, esa visión también puede variar si conseguimos entender el flujo de la vida como ese hilo que se apodera de todo y nos guía hacia otras realidades aún más bellas y asombrosas.

Existen importantes enseñanzas y existirá nuevas ciencias que nos ayudarán a comprender la vida como una compleja red de manifestación. Estas ciencias o enseñanzas nos llevarán de la mano hacia esa nueva visión emancipadora. Producirá un mayor grado de sensibilidad a las impresiones del mundo que ahora desconocemos por nuestra propia ignorancia y ceguera. Nos ayudará a construir en nosotros los hilos sutiles que harán que esa visión se fortalezca y eleve. Y quizás, lo más importante de todo, producirá la visión sobre la continuidad de la consciencia como un todo universal y unitario. La vida, siendo una, se respetará aún de forma más convincente y verdadera.

Anuncios

One thought on “El flujo de la vida

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s