Sobre la naturaleza del alma


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“El Ser Supremo tiene dos naturalezas, superior y inferior, tierra, aire, fuego, agua, éter, mente, entendimiento y sentido del yo es la óctuple división de mi naturaleza, pero esta es mi naturaleza inferior, mi otra naturaleza, la superior, por la cual el mundo asciende, es el alma, la consciencia”. Bhagavad Gita

Es cierto que entregar unos años de tu vida a un propósito invisible para los ojos que se fijan en las cosas de la tierra puede resultar una pérdida de tiempo. Puedes ver a un leñador atizar el fuego de una chimenea en otoño y olvidar que durante el verano estuvo trabajando duro en la espesura del bosque. Puedes ver caer las semillas en la tierra húmeda y obviar los procesos invisibles que se desarrollarán en toda su explosión de vida futura. El agua que circula rauda en primavera se cuela por los acertijos del valle para penetrar en las profundidades calizas y albergar en oscuras cuencas el líquido de vida que muchos beberán. El aire circula afanoso transportando ideas mientras el fuego, avivado por la lucha de las estaciones, expande su calor en las estancias invernales.

Más allá del mundo de la forma, de la estrecha mirada fenomenológica que todo lo entiende porque muestra tan solo las partes finitas de los hechos, existe un mundo aún más rico y extenso donde las causas no tienen fin y la naturaleza se expresa de forma ascendente. Es allí donde moran, en posadas trasparentes cargadas de luz y brillantes paredes  aquello que llamamos el alma y la consciencia. Es allí donde los propósitos se apoderan de nuestras vidas y nos conducen a realizar cosas que son incomprensibles para la mirada corta.

En esas moradas viven aquellos que vigilan e inspiran nuestros actos. Aquellos que esperan ansiosos el que fijemos la mirada no en la parte carnal de las cosas, sino en los rostros invisibles de las mismas. Aquellos que implantan con paciencia la esperanza en nuestros corazones, esperando cautos que nuestra obra se fije con las columnas de la virtud, la razón y la verdad.

Hay una promesa en el aire que inspira constantemente pensamientos simientes, consciencias altamente cualificadas para regenerar la vida que está más allá de lo aparente. Hay muchos servidores cuya misión consiste en anclar en lugares fijos luminarias que atraigan a los buscadores ansiosos por elevar la mirada hacia ese cielo trasparente. La ciudad resplandeciente espera los latidos de nuestros corazones, esos que son como los tambores que dan la bienvenida a los héroes. A veces ocurre que nuestros latidos se pierden en la espesura de la afanosa vida y olvidamos el llamado que nos conmovió hacia la urgencia de actuar. La llama resplandeciente que algún día iluminó nuestro centro termina apagada por falta de ese combustible que regenera constantemente nuestra existencia.

Estamos, todos, llamados a una naturaleza superior, a un camino que tiene que ver más con la amplitud de la vida que con la estrecha rigidez de nuestra naturaleza pequeña. Hay algo que nos conmueve para seguir avanzando y creciendo hacia el mundo del espíritu. Hay algo que nos empuja más allá de los causas y los arquetipos que hace ascender al mundo. Ese algo debe latir fuerte en nosotros. Ese algo nos debe convertir todos los días en brillantes estrellas en la oscura noche.

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2 thoughts on “Sobre la naturaleza del alma

  1. Una leyenda cuenta que los pájaros deciden
    buscar a su Rey, el Simurg,
    nombre que significa treinta pájaros.
    De los muchos que emprenden la peregrinación de la búsqueda,
    sólo treinta de ellos llegan a la montaña del Simurg
    y allí descubren que:
    ellos son el simurg, y que el simurg es cada uno de ellos y todos ellos.

    Querido amigo, gracias por tu acogida… en este tiempo de plenilunio,
    quizas como cuentas en tus ultimos escritos, lo importante se encuentre en cierta meditacion.
    A lo mejor, ES la verdadera raiz y la copa de todo este viaje, y de un cielo mas elevado,
    todo lo demas, solo es contenedor… Lo que ha de reciclarse con el tiempo, para una mas alta inspiracion…
    al menos, para este pajaro-peregrino se encuentra el foco de mi esfuerzo.

    Bellas tus palabras que son bellas acciones… sigue aunque no este a tu lado, vibrando mas elevado, no para irte lejos. Sino para estar cada vez mas cerca. Igual que yo me voy por mi camino, para poder llegar otro dia junto a ti, y afirmar que el Simurg esta en cada uno de nosotros y que lo he visto anidar en esa montaña.
    Con agradecimiento. Mi abrazo extensivo
    Juan C.

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  2. Gracias querido Juan por tus sentidas palabras… Estamos deseando de que Simurg se descubra así mismo y consiga cumplir con su propósito vital en esta pequeña comunidad. No olvides que aquí tienes tu casa y tus amigos, enfrascados en la entrega para seguir creando puntos de luz… Un abrazo sentido…

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