¿Quién levanta el espíritu de los pueblos?


sierra castro

Leía estos días en la prensa salmón las ganancias abismales de una empresa textil de fama mundial. La moda, o lo que es lo mismo, el uso de una conducta caduca, sigue siendo una de las cosas que más vende. En una sociedad vacía, aquejada de falta de espíritu, de esperanza y fe, sus gentes acostumbran a llenar sus huecos a base de trapos con fecha de caducidad. Telas que se amontonan en el armario, lienzos de usar y tirar, moda pasajera que nos convierte en devoradores de caprichos efímeros, fugaces, breves.
Hace un par de noches, cuando la llama de la luz atardecía recibí el mensaje de una amiga actriz que había sido catapultada por la vida desde el más febril estrellato a la más oscura de las fábricas, entre patrones y telas que debía cortar vestida de blanco, sin su maquillaje habitual, sin sus luces ni cámaras, sin los halagos propios de la profesión. La vida de la cultura, del arte, tiene estas cosas. Un día todo el mundo te premia, te admira y te sigue, y al siguiente, todos te olvidan. Lo compruebo día a día con mi pequeña editorial. A veces tenemos la suerte de conseguir que algunos de nuestros autores terminen en la tele, en los medios, en la actualidad. Luego el mundo le da la espalda. Como si su labor fuera también una prenda de vestir, algo caduco, falto de espíritu y belleza, armonía y alma. Algo frágil y sin valor.
Resulta difícil comprender, y cada día más complejo de abordar, la importancia que la cultura y las artes en general tienen para nuestra sociedad. El pensamiento, diría que el alma y el espíritu de nuestro tiempo y de nuestros pueblos, se expresa gracias al arte, a la cultura. Es algo tan importante y tan reñido con el mundo temporal, con la vida circunstancial en la que vivimos, que resulta difícil comprender su gran labor, la necesidad imperiosa de su existencia. Un mundo sin poetas, sin artistas, sin soñadores, es un mundo carente de fantasía, de imaginación, que es esa poderosa herramienta que nos conecta con nuestra esencia humana, con nuestra alma grupal. Un mundo sin actores y sin ánimo para representarse a sí mismo es un mundo hueco, vacío, cargado de pesadez y oscuridad.
Los que de alguna manera malvivimos de la cultura a veces tenemos la sensación de que vamos mendigando algún tipo de subsidio para seguir adelante. Competir es una palabra que nos resulta extraña, e igual de pasajera. Nuestro afán es perdurar en los corazones, en la memoria colectiva, en el acervo cultural. Ese patrimonio de intangibles que tanto nos cuesta atesorar.
No desmayamos, sentimos esa misión como algo nuestra, como algo candente dentro de nuestros espíritus. Nos cuesta pensar en el futuro, pero sabemos que algo de inmortalidad tenemos ganada. Mientras peleamos con el presente, seguiremos adelante.

(Foto: Mañana Editorial Séneca presenta en Málaga el segundo libro de Sierra Castro en nuestra editorial: La luna siempre miente. Os esperamos. Gracias Sierra por llenar nuestras vidas de amor y esperanza).

Anuncios

One thought on “¿Quién levanta el espíritu de los pueblos?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s