¿Dónde está la nueva política?


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Ayer pude ver algo, por higiene moral, muy poco, sobre el debate de investidura. Casi se me saltaban las lágrimas de pena al ver como aquello que con ilusión había llegado hasta el Congreso en muy poco tiempo para provocar cierto cambio ya se había convertido en casta, en caspa y en algo peor e innombrable. Sentí cierta vergüenza ajena, y al mismo tiempo, me sentí muy ajeno a todo ese bochornoso espectáculo ombliguero donde todos hablaban de lo bien que lo hacen ellos y lo mal que lo hacen los demás. Era como estar en un circo, en el de siempre, donde de repente alguien se levantaba con cierta lucidez volviendo a decir aquello de que “no nos representan”.

Sentí cierta pena por todo aquel inmenso esfuerzo en las calles donde recibíamos palos y vergüenzas por defender cierta justicia social y ver que todo aquel esfuerzo se había convertido en un bochornoso panfleto de televisión. Por suerte la rabia que antes me producía todo esto había desaparecido. Sólo observaba con cierta tristeza como el sistema se ocupa de encasillar y posponer ningún tipo de cambio que pueda provocar un verdadero regreso al ser humano.

Así que dejé de seguir esa realidad que ya me resulta tan ajena y seguí profundizando en la política real, en la de la calle, en nuestro caso, en la de la pequeña comunidad donde estamos que pretende tener como vehículo político algo tan profundo y sencillo como el consenso. Cualquier cosa que hacemos, que proyectamos o que deseamos transformar debe pasar por el consenso que nace siempre del apoyo mutuo y la cooperación. El consenso se expresa con silencios, con propuestas calmadas, estudiadas hacia la generosidad, hacia el bien común, rechazando cualquier egoísmo personalista.

No somos ningún tipo de panacea pero sabemos que ya no queremos participar en las estructuras pasadas. Nos negamos a ser cómplices de ese bochorno social. Preferimos poner en práctica valores, sistemas y propuestas que sean útiles al ser humano, y no a sus estructuras. O mejor dicho, que sean útiles al ser humano y por añadidura también a sus sistemas y estructuras. Pero no al revés. Primero las personas, luego el resto. Eso es lo que estamos aprendiendo en este lugar. Por eso lo mejor es seguir en silencio, como hasta ahora, dejando esa política de salón para los políticos profesionales mientras nosotros, la sociedad civil, hacemos nuestras propias políticas al margen de ese circo confuso, mentiroso y mediático.

Construyamos una sociedad paralela hasta que la vieja sociedad se derrumbe por su propia inconsistencia. Sigamos construyendo el nuevo mundo aunque sea de forma humilde y anecdótica. Algunas semillas a veces están destinadas a crecer y dar mucho fruto.

(Foto: de politiqueo con los vecinos de las aldeas mientras buscábamos unas cabras perdidas. Nuestro pequeño congreso era amable, servicial y humano).

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4 thoughts on “¿Dónde está la nueva política?

  1. Hola Javier. Te escribo desde Argentina. Para mi sería un honor y un enorme gusto poder conversar sobre esta manera original y humana de hacer política en nuestro espacio radial Economía Consciente en radio Mantra.

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