Dolorosa iniciación


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Frágil, abandonado, a la deriva. Sucedáneos de momentos sin nombre, sin dueño, sin ley. No es posible abarcar en un sentir todo aquello que pretendemos amarrar desde la mano cerrada sin dejar escapar el aire que envuelve cada fulgor de más. Si sientes que debes volar pero no tienes alas entonces aprendes a arrastrarte con la sutileza de la tierra húmeda y henchida. Si te crees capaz de ser el más fuerte y la debilidad te arrastra hacia el abismo, entonces te comportas como un buzo capaz de llegar hasta las profundidades del abismo para ondear la bandera de lo incognoscible.

Somos pequeñas motas de un polvo frágil y voluble que deambula flotando por un inmenso océano de misterio. Si dibujamos un halo, un suspiro, nos creemos poseedores de algo. Pero realmente no somos más que una pequeña anécdota sufriente, nacidos de un dolor insoportable y vendidos a la muerte que nos espera paciente en cualquier esquina oscura.

Risueños, maleables, melancólicos como la otoñada que se esparce por los campos dorados, como el frágil alboroto de aquellos pájaros que abandonan las tierras frías para abordar la perenne ensoñación al tiempo.

Figuraos cuan frágiles somos. Nos arañan las emociones más toscas, nos sale el llanto cuando aquello que pensamos como posible abraza la realidad de lo imposible. Cualquier contrariedad, por mínima que sea, es capaz de hundirnos, otra vez, en la gruta oscura.

Nos cuesta abordar la cuestión emocional. Todavía somos animales que se rigen por instintos aún primarios. Cobijo, hambre, cópula. En nuestra ensoñación creemos que eso tan básico es un hogar con forma de chalet, un gran menú en el mejor restaurante y un gran amor nacido bajo las estrellas. Pero no hemos alcanzado aún el grado de sublimidad que nuestra inteligencia degüella con pertinencia. No somos aún capaces de abstraernos de lo frágil para abrazar la fortaleza interior. Ni siquiera albergamos sospechas de que exista, aún tan sólo en nuestras vagas creencias y rezos.

El dolor solo nos puede hacer más poderosos. De alguna forma nos inicia en los avatares de la vida. Nos prepara para enfrentarnos al reto mayor. Nos hace fuertes y audaces. La pérdida nos brinda la oportunidad de abrazar la impermanencia. Ese secreto universal al que le damos constantemente la espalda. Hasta que un día soltamos amarras y decidimos actuar en consecuencia con el Arte mayor, con la sublime llama de la vida, con la sutil abstracción de la existencia. En ese momento el dolor nos ha transformado, nos ha hecho seres completos y aspiramos al mayor de los sacrificios con inteligencia, amor y constancia.

Entonces vemos la luz, el resplandor, el camino estrecho, la corriente de la vida, la flor del corazón, el puente carismático que nos llevará a los universos y nos traerá el misterio a nuestro propio devenir. Entonces se abrirán los cielos y se cerrará la puerta del último templo. Es cierto, entramos por el septentrión, pero la salida solo puede ser orientada hacia la luz. Las sombras desaparecen. La luz nos guía.

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2 thoughts on “Dolorosa iniciación

  1. Si, en un rincon de mi alma,
    una voz tenue, susurrante, me alcanza,
    Hijo del Cosmos, levanta y mira a tu alrededor
    todo puede ser creado, y recreado,
    aunque los espiritus mas excelsos se batan en fraticidio combate.
    aunque cada molecula sea convertida en agua y polvo otra vez.
    Recuerda tu origen!
    Recuerda en que fragua fuiste bautizado
    El proposito que te encarno en un instante y por eones.
    De que te afliges entonces !?
    Abraza con tu corazon cada surco abierto en la tierra
    y mira a traves de el, la Vida que ya esta viniendo.
    Las semillas del porvenir eternamente nos habitan.
    Oh! Noble guerrero,
    riega los campos con tus legitimas lagrimas,
    abraza tu dolorosa sombra sin desprecio alguno
    …y Erguete, hijo del Altisimo.
    Escucha ahora, como suena la musica en el portal de tu llegada..
    Con Amor.

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