El principio de la tempestad


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Este ataque no es más que el principio de la tempestad“, advierte el comunicado del Estado Islámico. Hoy han muerto unas 150 mil personas en todo el mundo. Algunas por enfermedad natural, otras por guerras, hambres, catástrofes naturales. En Francia han muerto casi 130 personas. De repente veo que todo el mundo se moviliza y solidariza por esas 130 muertes inocentes. Nadie dice nada del resto. Hay un silencio obtuso, incomprensible, misterioso. Mañana volverán a morir otras 150 mil personas y nadie se movilizará, nadie dirá nada.

Mañana también, como hoy, gastaremos más de cinco billones de euros en armamento a nivel mundial solo en un día. Casi doscientos millones de euros serán destinados mañana, igual que hoy, al consumo de videojuegos. La mayoría de ellos basados en batallas, guerras y muerte.

Este año hemos liberado al suelo, al agua y a la tierra más de diez millones de toneladas de químicos tóxicos. Sólo en lo que va de año hemos deforestado casi cinco millones de hectáreas de bosque y hemos contribuido a la desertización de más de diez millones de hectáreas. Hemos perdido por erosión seis millones de hectáreas y hemos emitido más de treinta millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.

Se calcula que han muerto unos treinta mil personas en el conflicto contra el Estado Islámico. La muerte de los líderes tribales en manos de las fuerzas occidentales fueron la causa y el despertar de toda esta tiranía incontrolable.

Mientras el planeta se asfixia en una lenta agonía. Ve como la plaga humana intoxica cada vez más todo cuanto de vida alberga. Para ella no ha habido hoy ningún tipo de estremecimiento especial. De seguir con estos datos, en unos años no nos acordaremos de las 130 víctimas de hoy como ya hemos olvidado las millones de víctimas de las grandes guerras y como ya hemos olvidado todo el mal que día a día, conscientes o inconscientemente, creamos sobre la Tierra. No ellos, ni los poderosos, ni los de más allá. Nosotros. Únicamente nosotros somos víctimas y cómplices de esta gran mentira.

Siento una pena inmensa por esas almas inocentes que hoy de forma incomprensible nos han abandonado. Pero también siento una pena inmensa por el propio ser humano. No tenemos remedio. No vamos por buen camino. Es cierto, estamos ante el principio de la tempestad, pero no de la que imagina el Estado Islámico, sino de una aún peor.

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3 thoughts on “El principio de la tempestad

  1. Yo también, últimamente, lo veo todo muy perdido, manipulado, triste, dejado…espero que sea todo pasajero y que, de verdad, consigamos de ese “mundo bueno, un mundo mejor”.

    Paz y Amor, por favor.

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  2. De acuerdo en todo: sólo nos conmueve cuando la tragedia nos llega tan cerca pero no nos conmovemos o no nos interesa ver el resto de las tragedias que ocurren a diario con otros seres humanos porque vivan más lejos de nosotros, tengan otra raza o color, u otra creencia o religión, y son tan hermanos nuestros. Pero los habitantes de este planeta son así. No sé si dentro de 50 años evolucionarán más, porque si no -con todos los respetos- esto se va al carajo.

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  3. Un tanto pesimista, Javier, pero lúcido, como siempre. Suscribo todo, amigo. Y añadiría que nuestra historia es el vaivén de una balanza cuyo eje o fiel es la guerra, la violencia. Batallas y ciencia, esos son los pendulazos. Entendimiento y ruptura. Visnú y Shiva siempre peleando. Los genes de los asesinos se entrelazan con los de los hombres y mujeres de luz en el mismo útero. Aun así, ¡viva la Madre que nos parió…!

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