La Liada


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Podría estar celebrando el gran evento, pero como me siento timado, engañado y aborrecido prefiero no hacerlo. Es tanto el hartazgo que ni siquiera tenía ganas ni ánimo para escribir. Pero me sentía en el deber moral de dar apoyo a los que sufren y viven en el exilio psicológico de esa tierra que ha sido apropiada indebidamente por una ideología, por un pensamiento único, por una emoción del bajo vientre, más propia de la servidumbre ideológica que de sedientos ciudadanos que claman valores como la fraternidad, la libertad y la igualdad.

Aquella tierra provocó mi exilio. Primero psicológico y emocional. Me hizo aborrecer todo tipo de banderas, de consignas, de mandamientos, de pensamientos rígidos donde o eres de los nuestros o estás en contra de nosotros. Luego decidí marcharme por pura supervivencia, por no acabar con una urticaria o algo peor. La mala leche primero y el desconcierto después provocaron la ruptura definitiva con cualquier patria, nación o estado que quisiera imponerme ningún tipo de norma, emoción o pensamiento, bandera o símbolo que no correspondiera a mi propia acción libre, a mi propia emoción libre de sentirme lo que quisiera y cuando quisiera y con quien quisiera. Admito que cada vez que veo una bandera algo grande rechina en mis adentros.

Ahora la Diada se ha convertido en una Liada, porque ha quedado enclaustrada en una ideología. Ya no es común, ni compartida, ni generosa. Ahora la fiesta es de etiqueta, y con derecho de admisión. Sí, porque el derecho a decidir se ha convertido en derecho de admisión. Tú sí y tú no. O piensas como nosotros o no eres de los nuestros, y si no eres de los nuestros está claro cual es tú lugar en el mundo: el exilio. Ese pantanoso lugar donde de repente o eres de todas partes o de ninguna.

Lo siento pero no hay nada que celebrar excepto una enorme tristeza, una enorme desazón y una angustia vital y temerosa por saber hasta donde son capaces de llegar con tal de salirse con la suya. Realmente tengo miedo porque cuando se alcanza la voluntad de pensar que la verdad la poseen unos pocos iluminados se llega al fanatismo, al odio y a la destrucción.

Los nacionalistas y los patriotas siempre se han creído un pueblo elegido, superior y diferente. Pobres ingenuos en materia biológica y social. No entienden que nada de eso es posible, porque para ser elegidos, superiores o diferentes tiene que existir una clara intervención divina, y hasta donde conocemos, eso no ocurre en los asuntos más vulgares de nuestra organización social.

En este país estamos en un buen lío. En un peligroso lío. Por eso hoy tendríamos que celebrar la Liada, para ver como salimos de esta. Espero que podamos salir airosos y que todo sirva de enseñanza grupal. De lección cívica y armónica. De no ser así, me temo lo peor. Y lo digo en serio. Lo peor de lo peor. Tiempo al tiempo.

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4 thoughts on “La Liada

  1. Queda tranquilo Javier, todo ocurre por alguna razón, sabes que nada es casualidad. Hemos de aprender a no hacer y dejar que las cosas sigan su curso. Ayudemos entre todos a poner en el corazon la semilla de la paz que será el detonante del cambio de esta humanidad ciega. Namaste.

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  2. Hola Javier.
    Me entristece leer tus comentarios referente a la Diada y a los nacionalismos. Te posicionas y creo que igual sin ser consciente del todo… Que debe hacer segun tu criterio el pueblo catalán? Acceder a que continue el saqueo economico al que estamos expuestos desde hace tanto y tanto tiempo? Acaso el Gobierno español nos da el mismo trato que da al resto de Comunidades Autonomas? Acaso se respeta la cultura y las tradiciones propias de nuestra tierra? Si se han conservado es porque en las casas, donde de momento el Gobierno no entra , hacemos lo que hemos hecho toda la vida, seguir siendo nosotros.
    Es mas, el Gobierno español ha estado avivando el odio y la quemazón del resto de España contra Catalunya con mentiras, muchas mentiras…
    Por suerte mucha gente de la que sí viaja, fuera de las españas profundas, han lenvantado la voz para explicar al resto que ni maltratamos a la gente, ni los obligamos a hablar en catalán, ni muchas de la sarta de mentiras y disparates que se han atrevido a ir difundiendo por España.
    Yo soy una mujer de paz, que creo que el amor es la unica energia que nos puede salvar a todos de la debacle pero también siento que ha llegado el momento de querernos mas un poco a nosotros mismos. Y eso es lo que siento que ahora hacemos. Decir BASTA de expolio, BASTA de apretarnos, BASTA de maltratos, BASTA de mentiras, BASTA de hacernos sentir insolidarios cuando somos los que más aportamos a la economia española y por contra los que menos recibimos…BASTA.
    Quiero vivir con dignidad, y ESPAÑA me la intenta quitar a cada momento.
    Y sí de momento no se me ocurre otra forma que salir de España, pero básicamente porque España no ha hecho nada para intentar que mi sentimiento fuera más español cada vez, sinó forzar la situación por la via de la imposición, el descredito y el maltrato.
    Sabes que te aprecio y comparto muchas de tus visiones de vida, pero en este tema creo que tienes “ampollas” o llagas que te impiden ser parcial.
    Un beso

    Mercè Vendrell.

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    • Gracias querida Mercè… tienes razón en lo último, aunque no comparta lo primero. Tengo ampollas y llagas. Especialmente porque donde algunos ven patrias y naciones, banderas y expolios, yo solo veo a ciudadanos, a personas de carne y hueso. Nada más que eso. Desde esa simplicidad, permíteme que no pueda corresponder a tu sentimiento. No veo a un español diferente de un catalán al igual que no veo a un sirio diferente de un inglés. Desde esa misma simplicidad, el discurso se rompe. Un abrazo desde el cariño y el amor.

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  3. Querido Javier,
    Yo tampoco veo distinto a un español de un sirio de un catalán… tú ves ciudadanos… yo veo seres, almas haciendo aprendizajes. No serà casualidad y sé que no la es, haber nacido en una u otra nación… Para mí, yo sé que lleva implicito un aprendizaje “extra” en este viaje… Y tiene que ver con aprender a amarme, aprender a respetarme… y en mi caso es lo que hago extensivo para mi tierra (que es la de todos la que la quieran tambien). Yo no voy en contra de nadie, ni de España, solo reclamo respeto y amor. Solo eso.
    Un gran abrazo cargado de cariño y amor.
    Mercè Vendrell.

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