Manual práctico de la vida autosuficiente


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El amigo Vicente nos visitó este verano y trajo como regalo un montón de libros. El alimento material es necesario para dar sostén al mayor y más necesario aún alimento espiritual. Así que la donación de libros de todo tipo, especialmente los referentes a la espiritualidad de siempre, nos llenó de gozo y alegría.

En estos tiempos convulsos, diría que apasionados, estamos en una obligación moral. Dotar al ser humano de emancipación y crítica, de sentido de la realidad alejado del dogmatismo, pero también del conformismo. Esto último es aún más peligroso ya que dotamos a nuestra vida de un hilo conductor que no se renueva, que no renace, que no se altera ante los estímulos vitales.

Por eso la vida autosuficiente no se refiere expresamente al sustento material. Eso está muy bien y es necesario dedicarle un tiempo ejemplar para que todo sea desarrollado desde el mayor bienestar posible. Pero hay un sustento aún más alentador, aquel que tiene que ver con nuestro crecimiento interior, con nuestras relaciones humanas, con nuestro trato al prójimo próximo.

Estamos acostumbrados a gastar un ingente número de horas para poder tener algo de dinero en el bolsillo. Ese dinero normalmente lo dedicamos a tener algo de comida en la nevera, algo de ropa a la última moda y sobre todo, algún techo donde cobijarnos. Pero nos cuesta horrores tener que dedicar tiempo y recursos a lo más importante de todo: el ser.

Eso que parece tan paradójico e invisible es sin embargo el pilar más importante de toda nuestra existencia. No sabemos realmente qué ocurre cuando todo deja de ocurrir, pero sí intuimos que en esta vida hemos venido a algo más que a dedicar nuestro preciado y corto tiempo a los placeres cotidianos, a los simples y precavidos instintos animales. Eso está bien, pero hay mucha más vida ahí fuera.

Señalar con el dedo ese tedio y desidia corresponde a los poetas y místicos. Cumplir con el mandamiento de obrar acciones para el reino de los cielos corresponde a todos. Me refiero a la necesidad de inclinar nuestras balanzas morales hacia expresiones de vida más amplias, más estrechas con el colectivo humano, más en compromiso con la plenitud que ofrece todo nuestro margen existencial. No se trata de una broma o un capricho, se trata de encontrar y restablecer en nuestras vidas la urgencia de actuar, bucear en un auténtico manual práctico de la vida autosuficiente, externa e interna, que nos capacite para empuñar con coraje el timón de nuestro navegar. Decisión, valentía y cambio. Eso merecemos.

Estamos sedientos de sensiblerías, pero nadie nos ha capacitado para mirar más allá, para explorar ese entramado de ocultas relaciones que existe entre el cosmos infinito y nuestra limitada naturaleza. Somos capaces de las más grandes cosas sin sabernos poseedores de la capacidad de cogenerar un trozo de posibilidades más extensas y maravillosas. Un ejemplo de esto que hablo es la capacidad de poder abrazar un átomo de existencia, reducirlo a un suspiro y catapultarlo hacia el corazón del ser amado. Algo tan simple y tan profundo se nos escapa diariamente. Algo tan simple es necesario aquí y ahora. Así que tómalo. Por alguna razón especial te amo, aunque no te conozca.

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