La ciencia de estar vivos


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Hoy no he tenido más remedio que tumbarme en la hierba para contemplar junto a Geo el formidable paisaje de bosques y prados. Sentía el canto de los pajarillos y me preguntaba cuanto tiempo sería capaz de albergar ese placer de no hacer nada antes de que el primer pensamiento me impulsara a movilizarme de nuevo. Lo complejo de nuestra vida es precisamente eso. No hacer nada. Estar aquí, presente, buceando en el sentido de todo.

Siempre estamos pensando y haciendo cosas la mayoría de ellas totalmente inútiles. Nuestro cerebro es una especie de máquina que no para de fabricar pensamientos dejando pasar el tiempo presente. Ideas que están pensadas para acercarnos al miedo, al dolor, al sufrimiento. Fijamos nuestra atención en el pasado, en todo aquello que perdimos y en todo aquello que jamás volveremos a recuperar. Cuando hacemos un buen repaso de todas esas cosas que ya no volverán, empezamos entonces con el futuro. Tengo que hacer esto, me gustaría que pasara lo otro, desearía aquella persona. Nada es capaz de anclarnos al presente excepto algún momento de verdadero sosiego y lucidez.

Estar vivos es toda una ciencia. Aquellos que han alcanzado auténticos momentos de paz interior nos indican que para estar aquí y ahora hace falta cierta disciplina, cierto método cargado de técnicas y herramientas. De todas ellas, la más común es la respiración. Es fácil, está al alcance de todos y resulta sencillo pensar en nuestras inspiraciones y expiraciones constantes. Lo complejo es apartar de nuestra mente todas las distracciones y llevar a cabo la práctica de escuchar nuestra respiración. Ese primer paso debería ser acompañado de una atención plena en todo lo que ocurre en el aquí y el ahora. Es una especie de tranquilidad por ver que estamos a salvo, que nada puede perturbar nuestro sentir. Que la paz es posible y alcanzable.

Si ahora miro a mi alrededor veo el balancear de las copas de los árboles, escucho al pajarillo que alegre canta a la tarde. Veo las nubes y los trozos de cielo azul que se despejan tras ellas. La hierba es verde y abundante, cargada de florecillas y diminutos insectos que imagino de un lado a otro. Como aún es de día, las gallinas pasan de repente de un lado a otro por todo el prado. Se les ve jugar con la tierra o simplemente corriendo detrás del gallo que generoso, siempre les muestra el lugar de mayor abundancia. En este preciso instante no hay nada más. Ni preocupaciones pasadas, ni añoranzas futuras. Puedo estar feliz y agradecido en esta minúscula caravana. Puedo sentir la vida recorrer todo lo que soy y todo lo que me rodea.

No sé cuanto más durará este instante minúsculo en la historia cósmica. Un centelleo podría terminar con él. Lo fugaz del tiempo es que no puede medirse realmente porque un momento bello puede durar toda una eternidad. Nuestra levedad, nuestra vida fútil, puede alargarse todo cuanto queramos si somos capaces de sabernos poseedores de cada instante presente. O puede hacerse tan corta según el grado e intensidad de nuestro sufrimiento vital.

Estamos en una cuenta atrás que no sabemos cuando terminará. Pero sí sabemos que algún día dejará de existir. Es impresionante pensar que ahora estamos aquí pero que en algún momento dejaremos de estar. Cada hora que pasa, cada día, cada mes, cada año, siempre resta instantes de vida. Por eso resulta impresionante ver como todos pasamos gran parte de la misma desperdiciando uno tras otro momento. Preocupados. Angustiados. Infelices. Distraídos.

Si algún día somos capaces de despertar al momento presente nos daremos cuenta de la urgencia de todo. Nada nos podrá arrebatar ni un solo suspiro porque no habrá tiempo que perder. Y en ese instante, tendremos el poder de tumbarnos en la hierba para simplemente contemplar. La ciencia de estar vivos es la capacidad de reconciliarnos con el instante presente.

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3 thoughts on “La ciencia de estar vivos

  1. Me encantó tu escrito! Lo leía y parecía q me estaba leyendo a mi misma… Hace menos de un año que hice el cambio de la ciudad por una aldeíta q está cerca vuestro, y tengo la gran suerte desde entonces de disfrutar de grandes momentos como los q describes… Un día de estos me acercaré a conocer tido vuestro proyecto, q me fascina, hay q avisar?? Un abrazo desde la paz de estas montañas

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