Ya no está aquí. De nuevo fue crucificado


a “Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria“. (Lucas 21:27)

Una y otra vez los fariseos de nuestro tiempo crucifican a su Dios. Sacan a la calle sus Becerros de Oro y los implora. Los hijos de Aarón vuelven a pedir que los dioses marchen delante, vuelven a adorar ese trozo de materia inerte bajo la forma del ídolo. Luego lo celebran con fiesta. Se comen el cordero y se emborrachan esperando que el nuevo año esté lleno de bienes y riquezas, olvidando la enseñanza, ignorando las bienaventuranzas.

Mientras eso ocurre me imagino a su Dios preparando su venida con fuego. Sonarán las trompetas, los cielos se abrirán y bajará majestuoso y lleno de poder. Verá decepcionado todo lo que ha ocurrido. Volverá a cargar, látigo en mano, contra los fariseos del nuevo tiempo. Hablará de los hipócritas, de cómo olvidaron que el más grande siempre es el que sirve con mayor humildad. Hablará de la importancia de la oración, pero de aquella que se hace en silencio, donde nadie pueda verte. Y mirará con desolación como se ha vuelto a profanar el templo llenándose de mercaderes.

Mientras, las calles se llenan de idolatría. Sacan imágenes que ya no representan nada, excepto la nostalgia de un recuerdo que se nubló y se olvidó. El resto de los días nadie recordará su gran poder, nadie percibirá en el aire el aliento de la creación. Y el espíritu se marchitará y nadie será capaz de volverse sal, o el más pobre entre los pobres. Ya nadie se arrodillará para limpiar los pies del otro, ni nadie dejará de pescar peces para ir a pescar almas.

¿Quién de sus seguidores está dispuesto a sanar enfermos, resucitar muertos, limpiar leprosos o expulsar demonios? ¿Quién de sus seguidores ha renunciado al oro, la plata o el cobre? ¿Quién dejó atrás realmente su alforja para el camino, sus dos túnicas, sus sandalias o su bordón? ¿Quién renunció realmente a la riqueza material para seguir sus pasos? ¿Qué fue de sus doce apóstoles? ¿Dónde están sus setenta y dos discípulos? Ya no están aquí. De nuevo fueron crucificados.

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One thought on “Ya no está aquí. De nuevo fue crucificado

  1. Hola Javier, me encanta lo que escribes es lo que yo pienso y siento, pero esto lo escribo yo en mi muro de facebook y me queman viva aquí en mi casa de Sevilla. ¿Qué pena, cuánta ignorancia y fanatismo! Un fuerte abrazo hermano. Luz Cabello.

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