Colonialismo etnocentrista


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Cuando viajé a Etiopía hace algunos años tuvimos la oportunidad de adentrarnos en la profunda sabana. Cerca de Zway, al sur de la capital de Adis Abeba, había un poblado de la cultura Oromo en mitad de la nada. Gracias a la ayuda internacional, no muy lejos de allí se había construido un inmenso edificio que pretendía ser una escuela para los niños de las aldeas colindantes. Cuando vi aquel edificio esperpéntico sentí algo desagradable.

Por toda la sabana la cultura local tenía construcciones redondas hechas la mayoría con adobe y ramas. Para ellos, el concepto de habitabilidad y sobre todo, el concepto de hogar, distaba mucho de nuestras materialistas visiones de la vida. Cuando el occidental llega a lugares como África lo primero que desea es cambiar la mentalidad y la cultura. Primero con los aspectos materiales. Todas las aldeas empiezan a llenarse de plásticos, de hojalata, de casas prefabricadas con estructuras que intentan imitar las construcciones del primer mundo. Pensamos que lo mejor para ellos es dotarles de educación (la nuestra) y de una casa (de nuestro estilo) ignorando por un momento si ellos necesitan nuestra educación o si ellos han pedido una casa cuadrada con porche y jardín.

Otra obsesión tiene que ver con la alimentación, con la higiene y con la manera en la que deben vestirse. Los niños empiezan a ponerse camisetas de los equipos occidentales, normalmente del Barça o el Madrid, nos obsesionamos con construirles letrinas para que hagan sus necesidades de forma ordenada en un lugar cerrado y oscuro donde se van acumulando sus heces (negando de paso la libertad de hacerlo en el campo como hasta ahora lo habían hecho durante miles de años) y nos empeñamos en que coman nuestras alitas de pollo y carne de vacuno cuando a lo mejor eso nunca había estado en sus dietas.

De alguna forma, aculturizamos a esos individuos y sociedades con nuestros prejuicios, con nuestros hábitos y sobre todo con nuestro colonialismo etnocentrista. ¿Por qué pensamos que lo que esos pueblos necesitan es precisamente lo que nosotros exportamos? ¿Qué nos hace pensar que eso es lo mejor para ellos?

Es necesario que existan bancos de alimentos para catástrofes humanas y hambrunas, (allí mueren cientos de personas al día y nadie se acuerda de ellos) que la salud se mejore y que la esperanza de vida, y la calidad de la misma, sea cada vez mejor en esas tierras. Es necesario que la educación se imparta, pero desde una base local, respetando siempre la cultura, las tradiciones y la cosmovisión de esa sociedad. Debería horrorizarnos ver como a cambio imponemos nuestra cultura ignorando y despreciando la propia del lugar. De alguna forma, estamos exportando nuestra miseria materialista, nuestro desencanto y nuestra pobre visión del mundo, ignorando, de paso, esa especial alegría que siempre encuentras en esos lugares.

 

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