Celebraciones de equinoccio y antiguos misterios


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La bahía donde me encuentro está rodeada de océano. A mi izquierda puedo ver el pequeño estuario que une la desembocadura del río Findhorn con la bahía del mismo nombre. Aquí los ciclos de la marea son especialmente visibles. Por las mañanas la desembocadura puede estar totalmente seca y a media tarde parece un inmenso lago lleno de agua y vida. A mi derecha se abre el océano, el frío mar del Norte que un poco más arriba se une con el Ártico. Por las noches es normal escuchar la música de ambos oleajes. Justo en frente de mi ventana tengo las grandes dunas que separan un trozo de agua del resto. A veces es fácil observar a los faisanes que entran en el jardín de casa o pequeños ciervos que vienen a desayunar temprano cualquier flor o arbusto. Las grandes bandadas de aves migratorias se escuchan especialmente por la noche, donde se reúnen muy cerca de aquí para decidir que ruta continuar en la próxima jornada.

Estos días había cierto nerviosismo por la Gran Marea, un fenómeno extraño que coincide cuando la luna y el sol están alineados de forma inusual. Algunos podrían pensar que este pequeño islote podría quedar sepultado bajo las aguas por el gran acontecimiento. Además, en un mismo día, coincidían tres fenómenos impresionantes: la gran marea, el eclipse total de sol y el equinoccio. Por suerte no pasó nada anómalo y la vida continua.

En las varias celebraciones a las que he podido asistir en la comunidad de Findhorn y alrededores las explicaciones iban describiendo todos estos acontecimientos. Por un lado, la importancia del equinoccio con dichos fenómenos naturales y sus ciclos cósmicos. Por otro, todo lo recurrente a la nueva era de Acuario y lo significativo que parecía este nuevo ciclo en el que nos adentrábamos. Un poco de música, alguna celebración, meditaciones especiales dirigidas a invocar las fuerzas de la naturaleza. Rituales de bienvenida y cambio de ciclo. Lo cierto es que uno se deja seducir por todo este tipo de bellas celebraciones. En estos días, había jornadas a las que podía asistir a cuatro diferentes tipos de meditaciones para celebrar diferentes tipos de acontecimientos. La meditación de la mañana, a las seis y media y con una duración de una hora. La meditación de las nueve, la meditación de las cinco, la meditación por las Naciones Unidas en sincronía con la gente que en Nueva York medita desde la sala de la organización internacional, la meditación especial de equinoccio, la meditación especial para sanar, los cantos de Taizé entre una y otra meditación… Un sin fin de rituales uno tras otro, algunos más devocionales, otros más esotéricos, todos gozando de una excelente salud dentro del movimiento del sincretismo espiritual donde se pretende conciliar diferentes doctrinas o tradiciones.

Admito que de todos ellos me han impresionado, especialmente uno que se ha realizado esta mañana a las afueras de Forres, en un apartado lugar cercano a impresionantes bosques y ríos. Se trataba de una mística y antigua celebración realizada por una logia de masonería mixta en la que admiten la participación de hombres y mujeres por igual. Cuando llegamos al lugar nos recibió un grupo de personas vestidas totalmente de blanco, con unas cogullas o hábitos muy parecidos a los que llevan los monjes cistercienses. Nos recibió muy amablemente el Venerable Maestro de la Logia del Santo Grial, al parecer la única logia existente en todo el Reino Unido de la Grand Lodge Ancient Universal Mysteries.

A los pocos minutos, y tras una breve presentación, pudimos entrar en el templo. Allí íbamos a ser testigos de un rito ancestral que ha sobrevivido de la mano de la masonería hasta nuestros días. Se trataba de celebrar la Ceremonia del Equinoccio de Aries, donde, con una particular Invocación de los Grandes Seres se iban a utilizar rituales de origen budista. Como ellos mismos explicaban, la invocación de los grandes seres se inicia en el primer ciclo de la Cruz Cardinal. Se inspiran en las energías del propósito y la intención que inician un nuevo comienzo en el ciclo de la actividad creativa. Pretenden invocar el aspecto voluntad para aplicar dichos fines. Las invocaciones se dirigen a los grandes seres, a los que ellos llaman, quizás siguiendo algún tipo de tradición esotérica, los Señores de los Rayos, así como sus propósitos en lo que respecta al poder inicial que produjo esa maravilla de la expresión creativa que llamamos la humanidad misma.

En estos años he podido asistir a un sinfín de rituales de paso, de iniciación y de cambios de ciclos, pero jamás había asistido a un ritual de tanta belleza, claridad y profunda hermosura. La apertura de los trabajos ha sido una de las cosas más emotivas a las que jamás he asistido. La extraordinaria música acompañada de los gestos, los mudras, esa especie de baile sincrónico de un lado para otro y los cánticos han podido crear una atmósfera insuperable. Toda la dramatización del ritual ha sido escenificada con una pulcritud y seriedad expectante. Realmente los allí presentes no dábamos crédito a tanta belleza y profundidad.

Los antiguos misterios eran, uno tras otro, descritos con gestos, señales y símbolos. Era como si la tradición de los antiguos patriarcas de la humanidad se desarrollara una tras otra en ese minúsculo espacio llamado logia. No puedo añadir nada más. Sólo avivar la curiosidad y mostrar de forma abierta todas estas cosas que ocurren más allá de la puerta de todo misterio y que muchas veces, a pesar de tenerlas bien cerca, las desconocemos por completo.

 

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