Elon Musk


Elon_Musk_-_The_Summit_2013

Siempre que escucho Fantasía de Greensleeves me transporto a un mundo diferente, a una especie de lugar donde todos viven felices en una especie de baile inmortal. Una canción que nació en Inglaterra y que ahora escucho en Escocia no puede menos que emocionarte. Pero especialmente si por alguna extraña razón, además, te incita a recordar algo muy lejano que no sabes identificar y al mismo tiempo te hace enamorado y feliz.

Esa sensación de vivir en otro mundo hay personas privilegiadas que ya la pueden experimentar. No sólo porque ese mundo nace en su potente imaginación, sino porque además son capaces de materializar todo aquello con lo que sueñan.

Este es el caso del joven empresario, ingeniero e inventor Elon Musk. Su vida parece sacada de algún cuento. Seguramente, de seguir esta trayectoria apasionante, pasará a la historia como una de las personas que revolucionó el siglo XXI. Su arriesgada apuesta es triple.

Por un lado, fue el primero que de la nada consiguió crear una fábrica de coches eléctricos con un sugerente nombre: Tesla Motors. Su obsesión consistía nada más y nada menos que terminar con la polución en las ciudades y en el mundo, y para eso creó vehículos eléctricos con una considerable autonomía: las de mayor autonomía del mercado, hasta casi 500 km sin enchufar a una toma de corriente. Sin saberlo, o quizás sí, estaba dando el pistoletazo de salida a una nueva revolución industrial basada ya no en los derivados fósiles sino en la electricidad.

Para completar su circuito ecológico, no sólo casi inventó el vehículo eléctrico, sino que invirtió gran parte de su capital en crear SolarCity, una empresa que se dedica a poner en marcha en los hogares americanos un sistema autónomo de electricidad basado en placas solares. De esta forma, sus vehículos Tesla pueden conducirse sin gastar un solo dólar. ¿Es esto el principio de la emancipación energética?

El que fuera cofundador de empresas como Paypal, también ha desarrollado una empresa aeroespacial, Space X, la primera empresa privada que ha podido llegar a la Estación Espacial Internacional y conseguir un contrato con la NASA para abastecer a la estación mediante viajes comerciales.

La verdad es que estamos siempre acostumbrados a homenajear a personas con grandes virtudes espirituales, con grandes frases inspiradoras, pero siempre se nos olvida elogiar a esas personas que están haciendo actos verdaderamente espirituales en el mundo de la materia. Una persona está revolucionando la locomoción y seguramente, si todo va bien, será el inspirador de un nuevo modelo energético que nos librará de guerras e intereses con el cada vez más obsoleto mundo de la combustión, el petróleo y las energías contaminantes. Si su particular revolución se hace firme, estaremos ante una revolución universal que facilitará nuestras vidas y las hará más limpias, más respetuosas con el medio ambiente y más esperanzadoras con nuestro futuro humano.

Quizás todo esto sea tan solo el comienzo de una fantasía que será derrumbada por intereses internacionales. Pero por si acaso, seguiremos escuchando y disfrutando de la Fantasía de Greensleeves. Y los que tengáis recursos, no dudéis en apoyar esta obra adquiriendo algún coche eléctrico. Es la única forma que tenemos de poder cambiar las tendencias futuras.

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