Una de las exigencias más difíciles es cambiar


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Habiendo impregnado el Universo con un fragmento de Mí mismo, Yo permanezco”. (Shri Krisha)

Estamos viviendo una revolución global de la que aún no somos conscientes. El mundo, de alguna manera aún no maduro, se está espiritualizando. Esto no significa que el mundo está polarizándose hacia antiguas recetas, en su mayoría epidérmicas, de acercamiento al Misterio. Significa que estamos llegando a un punto abstracto donde nuestra mente ya no se conforma con explorar el mundo de los sentidos, sino que requiere de un mayor grado de interiorización para comprender mejor la unidad esencial de las cosas y nuestro papel en dicha unidad.

Hay mucha gente que de alguna forma se prepara para ello. Ya no se conforma con vivir una vida rutinaria, expuesta a las circunstancias más diversas y bajo el prisma de unas exigencias materiales cada vez más asfixiantes. Estamos en un tiempo donde la gente se emancipa de dichas exigencias y es capaz de articular un futuro diferente, cargado de libertad, de fraternidad hacia el otro y de esa igualdad que nace del reconocimiento de la parte esencial de todas las cosas.

Las cosas caducas están desapareciendo rápidamente. Nuestra forma de relacionarnos con nuestro medio también. Hay un mundo de ideas nuevas que desean penetrar nuestra consciencia, y muchos seres están preparándose para poder captar la esencia de las mismas.

Estos seres comprenden que los antiguos métodos y técnicas ya no sirven. Ahora existen nuevas fórmulas de acercamiento a esas ideas, fórmulas exigentes pero revolucionarias en cuanto a la persecución interior de dicho propósito. Teniendo siempre presente que una de las exigencias más difíciles es CAMBIAR.

No podemos enfrentarnos al nuevo mundo, a las nuevas ideas que nos golpean sutilmente la consciencia si antes no cambiamos, si antes no actuamos COMO SÍ realmente nos valiéramos de dicha nueva frecuencia.

Tenemos que estar preparados para poder ser receptores activos de las nuevas ideas, de los nuevos conceptos, principios y valores. Debemos a su vez trabajar activamente para poder ser portadores de esa nueva luz, de esa experiencia personal interna. Tener visión, al menos cierta visión, debe crear la posibilidad de poder compartirla. Para ello es necesario vivir una etapa de abstracción y cambio para poder reorientar nuestras vidas, para ejercer la transformación necesaria de forma radical si es preciso.

Es necesario que entrenemos nuestros valores, nuestras capacidades, y centremos nuestras vidas en la captación de esa nueva energía. Es necesario derrotar nuestras viejas estructuras y aproximarnos al cambio y la transformación que se nos pide constantemente. Es necesario que emprendamos el camino liberador del compartir, de la generosidad. Es urgente que construyamos ese puente que nos une a la vida que subyace en todos los aspectos de la existencia, y ser, a su vez, conscientes de que somos un fragmento de la misma, y que por ello, de alguna forma misteriosa, permanecemos.

Ardua y maravillosa tarea tenemos por delante. Arduo camino de amor y esplendor radiante ante el logos inmortal.

(Foto: © İ.Cengiz Girit. Cojamos la barca que nos conduce a la otra orilla).

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