HACIA UNA ERA DE LUZ


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Para la mente iluminada, el mundo entero arde y brilla con luz”. (Ralph Waldo Emerson)

 

El año 2015 ha sido proclamado por las Naciones Unidas como el Año Internacional de la Luz. El título no deja de ser explosivo, tanto a nivel ordinario como a nivel profundo. El primer destello de luz surgió hace mucho, mucho tiempo, de alguna caverna perdida de la prehistoria con la invención del fuego. No fue hasta millones de años después cuando en el siglo XIX, la primera luz eléctrica surgió de los laboratorios de Humphrey Davey y Thomas Alva Edison.

Hablar en términos de luz es algo hermoso. Es la luz del sol la que nos provee de vida y es la luz de la consciencia la que nos llena de actividad imaginativa, superando con ello nuestra vida material y alineándonos de paso con el misterio de la existencia. San Juan nos hacía referencia a esa luz humana e inmaterial. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. Decía.

Realmente existe una tecnología de la luz, un trabajo exterior e interior para poder producir más luz, más lucidez, más consciencia de esa luz que no somos nosotros pero que ilumina nuestra faz interior. Existen ejercicios, un marco disciplinar, técnicas y conocimientos suficientes para explorar el sentido profundo de toda esa energía que se despliega por el universo entero. La luz material nos ayuda a ver bajo el dominio de los sentidos. La luz interior ilumina nuestra senda, nuestro camino en la vida, nuestro propósito vital.

Sabemos que hay muchos tipos de calidad de luz. Algunos viven en las más profundas oscuridades, dejándose llevar y arrastrar por los designios de los sentidos y la materia. Allí donde hay tinieblas hay ilusión, engaño, sombras, irrealidad. El noventa por ciento de la población nos dejamos arrastrar por eso que tan bien explicó Platón en su alegoría de la Caverna. En ella Platón explica cómo con conocimiento podemos captar la existencia real de los dos mundos que él describe: el mundo sensible, conocido a través de los sentidos, y el mundo inteligible, alcanzable mediante la razón.

Hay dos aspectos interesantes en esta alegoría. Primero la esclavitud propia de la ceguera. Platón describía cómo aquellos hombres que miraban a la pared eran esclavos y solo veían sombras que ellos mismos identificaban con la verdad. El otro aspecto es cuando uno de los esclavos es liberado, sale de la cueva y vuelve para rescatar a los demás, tomándolo ellos por loco hasta el punto de querer asesinarlo si fuera preciso, haciendo alusión seguramente a la muerte inútil de Sócrates.

Sea como sea, cada día hay más prisioneros que se liberan de sus cadenas y que viajan fuera de la cueva. Cuando mediante el conocimiento y la disciplina que produce la nueva visión encuentra ese marco de realidad superior, su deseo innato es volver a la cueva para liberar al resto.

Quizás la humanidad esté en un punto donde el conocimiento y la consciencia estén cada día más cerca de poder emancipar al individuo. Quizás este año internacional de la luz sea un acto simbólico de las Naciones Unidas, pero también, a nivel interior, una señal para que vayamos librándonos de nuestras cadenas demandando ¡¡luz, más luz!!

(Foto: paseando por la bella playa de las Catedrales, en Galicia).

 

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