La incompatibilidad de las drogas en el mundo espiritual


Ayahuasca

Muchos amigos me preguntan con frecuencia sobre la ingesta o no de cierto tipo de drogas o hierbas para acceder a planos superiores de consciencia o a mundos “espirituales”. Siempre respondo lo mismo: en el mundo espiritual no hay atajos. No sólo no hay atajos sino que es un camino lento y penoso que requiere de mucho sacrificio y simplicidad. No fumar, no beber alcohol e incluso mantener una dieta disciplinada son sólo primeros pasos para acercarnos al camino. No estamos en el Camino, pero podemos ir acercándonos a su orilla con ciertos requisitos y disciplinas físicas, emocionales y mentales. Ni la ayahuasca, ni el LSD, ni ningún tipo de hierba sagrada nos va a facilitar nada.

Ese control sobre la triada inferior es necesario antes de poder empezar a entablar cierta quietud dentro del sendero espiritual. Muchos buscadores prueban todo tipo de sustancias, técnicas, gurús y disciplinas pensando que encontrarán algún tipo de lucidez especial. Perversamente ocurre todo lo contrario. Aquellos que intentan llegar a la espiritualidad por asalto se alejan incomprensiblemente de ella. Ahondan en el ego, en la autosatisfacción personal y practican, sin darse cuenta, cierta magia negra que sólo pretende inclinar la balanza hacia fines egoístas y personales.

Una visión espiritual sana primero busca el bien hacia uno mismo para luego poder obrar de forma cualificada en el bien hacia los demás. Ese es el recto camino hacia cierta realización, y para ello, qué mejor lección que cuidar nuestros cuerpos para disponer de vehículos útiles a la realización del bien y el servicio. Sin atajos, sin muletas, sin ilusorias promesas sobre el mundo fenomenológico.

Revisando la edición que pronto saldrá a la luz de un libro que hemos titulado “El Camino del Loco”, me encuentro con este interesante texto que lo resume muy bien y que ahora comparto:

“Nuestro Maestro nos había prohibido a todos la menor experimentación con drogas, bajo amenaza de expulsión del círculo. Nunca quiso discutir los motivos de esa prohibición, limitándose a decir que el abuso de las drogas podía perjudicar el desarrollo espiritual durante varios tránsitos terrenales. Incluso los narcóticos más débiles y otros principios activos de las hierbas pueden ejercer efectos deletéreos sobre el alma y el espíritu de los humanos. Son las semillas de Set, comida para el mono-demonio. Consideremos el acónito, que es una hierba venenosa. Quien la toma empieza a temer el futuro, a temer la muerte. Al mismo tiempo se persuaden de que son capaces de predecir el día, por lo general no demasiado lejano, en que esa muerte se producirá. Sin embargo, lo que suelen decir los grimorios de wicca, los manuales de brujería, es que el acónito le hace a uno clarividente. Que con ayuda de ese veneno se empieza a vivir en el mundo de lo Espiritual, aunque no se haya preparado uno para tan difícil residencia. De lograrse con éxito esa inserción en un dominio para el cual no está uno especialmente preparado, significaría que se ha debilitado su relación con el plano de lo físico. Aunque esa persona sobreviva, con frecuencia sucede que las facultades espirituales quedan tan debilitadas que la víctima llega a creer que todo es un sueño. Una vez más, vemos ahí la impronta del mundo superior, porque realmente, en comparación con las intensas riquezas de los dominios superiores, el mundo material palidece, en cierto modo, como un sueño. Si se toma veneno en exceso, sobreviene la muerte. Es una muerte muy dolorosa, y en tanto que auto-infligida, el dolor no cesa ni siquiera con la separación del cuerpo. La clarividencia que precede a este tipo de muerte indica, simplemente, que el espíritu se está separando ya de lo físico y entrando en el Plano Astral. Es característica del acónito la impresión de estar separado del propio cuerpo, hasta tal punto que se cree poseer la facultad de volar”.

Más abajo, en una nota interior, el libro sigue dando pistas:

“En la tradición esotérica el café se considera perjudicial porque el espíritu se sumerge en lo material y en este sentido, puede ser cierto que ayude a pensar con claridad. El consumo del tabaco es perjudicial por varias razones, pero sobre todo porque atrae los espíritus de grado bajo y oscurece el mundo espiritual tanto para el fumador como para quienes le rodean. El alcohol ataca el organismo que sirve para el desarrollo del Ego, y hace posible que los espíritus se apoderen de la personalidad por la vía de la sangre. Toda esta cuestión de las toxicomanías y los alucinógenos es de profundo interés para los cultivadores del esoterismo”.

Anuncios

2 thoughts on “La incompatibilidad de las drogas en el mundo espiritual

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s