De nuevo el desapego


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Hace unos días me contactaba un reportero de televisión para realizarme una entrevista y hablar de cómo se vive sin tarjeta de crédito. Hace unos años, y ya casi no lo recordaba, escribía un artículo donde explicaba mi determinación de vivir sin hipoteca y sin tarjetas de crédito. Un viaje a Etiopía y otro a la India y su profunda y extrema miseria me habían hecho reflexionar sobre nuestra condición humana y sobre nuestra forma de gestionar nuestros recursos. Eso y la crisis cada día más extrema ayudó a tomar algunas primeras drásticas decisiones.

Aprendí pronto a navegar en la tabla del desapego. Primero fueron los créditos, luego las tarjetas, luego las casas que fui dejando por el camino hasta que me quedé prácticamente sin nada. Digo prácticamente porque aún conservaba mis libros y la editorial, que hasta el momento ha sido mi medio de vida y una buena motivación de servicio a la cultura y a las ideas.

Estos días de visita a la familia y de observar el terrible estado que proporciona en mi padre la enfermedad de alzhéimer me ha hecho de nuevo reaccionar. Esta misma tarde escribía a amigos empresarios, a personas vinculadas a la política, a diplomáticos, a diputados, a exministros y expresidentes de bancos y grandes compañías, a inversores, a conocidos periodistas, a intelectuales y escritores de fama y talento, a actores y conocidos de la farándula, a amigos pudientes en todas sus clases y condiciones para que me ayudaran a buscar un comprador para mi empresa. Busqué en mi lista de contactos y amigos y sin tapujos puse un precio a la empresa. Un precio más bien simbólico cuya suma equivale a las deudas personales que tengo con algún amigo y familiar.

De nuevo volver a empezar. De nuevo el desapego hacia lo creado, hacia lo conseguido. En un momento en el que la editorial va bien, que está libre de cargas y que desea crecer, me veo en el compromiso interior de ayudarle en su desarrollo. El reto no es baladí. Me siento con fuerza para volver a empezar. Para una vez sin deudas, sin compromisos, con algo más de tiempo, volver a crear. Ahora necesito empezar de cero, pagar esas deudas que ayudarán de paso a que la enfermedad de mi padre sea más llevadera y de paso cerrar ese círculo kármico que uno contrae con el pasado y que de alguna forma siempre termina afectando a nuestro presente.

Si alguien que lea estas letras está interesado en un proyecto retante, que se ponga en contacto directo conmigo. Si eres emprendedor y quieres sacar rédito de una idea cargada de emoción no dudes en decirlo. Siento la obligación moral de ayudar a los que me dieron la vida, cueste lo que cueste, desde el desapego más sincero. Esto no será ninguna solución, pero hará el tránsito inevitable más llevadero.

(Foto: en una de las primeras e ilusionantes reuniones con los primeros editores senequistas).

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3 thoughts on “De nuevo el desapego

  1. Xavi: Aunque ya lo hemos constatado más de una vez, es sorprendente hasta qué punto las determinaciones que vamos tomando en la vida en nuestra familia sintonizan con las que estás sintiendo y tomando tú. ¡Enhorabuena y mucho ánimo!

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  2. El desapego, si no de la tarjeta, a lo menos del crédito, del vivir a crédito. – Encontrar en los momentos de crisis, las grandes iluminaciones que nos llevan a ser personas de verdad.- Esos momentos, verlos como oportunidades que nos da… la Providencia.

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