¿Y si un trozo de madera descubre que es un violín?


a

“¿Y si un trozo de madera descubre que es un violín?”  Arthur Rimbaud

Hoy en la meditación que hemos hecho en el centro Dharana hemos visto a personas llorar, otras removerse por dentro, otras bucear en la compasión. Todos los martes se vive un ambiente hermoso, de ternura y cariño, de búsqueda incansable del ser que nos habita. Alguien se quedó un tiempo más meditando. Cuando salió y se incorporó en el ágape la mirábamos con ternura. Al final nos confesó que se había dado cuenta de lo solos que estamos en el mundo. De lo difícil que resulta encontrar un trozo de humanidad. Hablamos de los viajes que hicimos a África y Asia enfrentándonos al dolor y la extrema deshumanización y de lo difícil que era acostumbrarnos de nuevo a esta vida materialista, consumista y superficial después de las visiones terribles que habíamos visto.

La imagen dolorosa de niños muriendo literalmente de hambre mientras aquí nos preocupan qué zapatos calzaré o que jeans hacen juego con la última camisa es casi nauseabundo. Pero luego te encuentras a personas que de repente llegan y te dan un abrazo, te estimulan de cualquier forma para poder ponerle un suelo a la ermita o simplemente te guiñan el ojo y te sonríen demostrando que a pesar de todo, en los escombros de esta cultura en crisis, existen atisbos de luz y esperanza.

He abrazado con intensidad a la mujer que se sentía sola. También a la que ha llorado y al que ha trascendido algo más su ser. También a ese trozo de corazón que de forma silenciosa y humilde ha dado un pequeño impulso y estímulo a todo lo que estamos haciendo en el proyecto de Galicia. Los abrazos dados y recibidos tenían algo de milagroso, algo de agradecimiento por ese regalo de estar vivos, de estar presentes en ese finito aquí y ahora que permanece justo lo necesario para arrebatarle a la vida un necesario suspiro.

¿Qué más podemos pedir? La meditación nos conecta de alguna forma con algo profundo. Los martes locos, como aquí los llamamos, son un muestrario de actos milagrosos, de encuentros de seres humanos que se desnudan, comparten, bucean en el otro sin juzgarlo, sin apresarlo en la cárcel del prejuicio. Navegamos libres en la palabra, en la emoción, en el pensamiento. Nos damos las manos para crear un círculo mágico que pretende reconectar nuestros corazones con los corazones del mundo. Respiramos profundamente mientras fulanito se presenta o menganito dilata sus pupilas observando al otro. De repente se escucha una música que no es de este mundo, algo celeste que aterriza en la palma de la mano para mostrar como la fuerza del grupo es capaz de fecundarnos de vida mientras se preña de alma.

Nos sentimos afortunados no por el lugar ni por el tiempo… Nos sentimos privilegiados porque por un momento, quizás por un leve y minúsculo instante, por un suave y dulce guiño, nos volvemos de repente humanos. Y cuando te vuelves humano te desnudas y eres capaz de lo más grande. Y se obra el misterioso milagro del amor.  Se obra esa capacidad de convertirnos en instrumentos de un concierto único y veraz cuando hasta hace tan sólo unas horas éramos troncos a la deriva náufraga.

Anuncios

2 thoughts on “¿Y si un trozo de madera descubre que es un violín?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s