Nosotros, los ciudadanos…


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Un reto histórico se avecina. El reto de profundizar en la emancipación ciudadana por encima de instituciones, estados y creencias, por encima de poderes políticos y económicos. El reto de abrazar la hermandad humana por encima de razas y colores, de naciones y países. El reto de comprender que los pobres no son los que carecen de cosas, sino aquellos que poseyéndolas, no tienen la capacidad de compartirlas. El reto de promover los valores que siempre han unido al ser humano y ha provocado grandes proezas a lo largo de su historia. La responsabilidad de creer que la vida está mucho más presente que la muerte, y que por lo tanto, ningún pueblo se levantará nunca más contra otro pueblo y ningún hermano alzará su voz contra el otro.

Todos los avances que llamamos progreso deben defendernos de nosotros mismos. Deben ayudarnos a retomar el sentido de unión con la naturaleza, con el cosmos que habitamos y al que nos debemos. Tenemos la responsabilidad y el deber de retornar a nuestro origen natural y devolver a los nuestros, a los hijos que heredarán la tierra, la promesa de los prados y los bosques y los ríos que cristalinos llenarán nuestros cantos de agua pura.

Tenemos el reto y el deber de cultivar nuestra mente en la paz, en la cooperación, en el estudio por las cosas para comprender que la interrelación entre ellas forman parte de nosotros.

Nuestra es la responsabilidad de ir desmembrando las fronteras para crear, desde la riqueza de la biodiversidad, un lugar habitable y transitable libremente. Un lugar donde los hijos del sur puedan visitar a los hijos del norte libremente, y también viceversa. Un lugar donde los papeles no estén por encima de la dignidad humana y donde los pactos nazcan de la cordialidad y la fuerza y el coraje de la fe en el otro.

Nosotros, los ciudadanos de este mundo, tenemos la responsabilidad y el reto de asumir nuestro compromiso grupal y trabajar arduamente por todo aquello que merece la pena. Nosotros, hijos de la Tierra, herederos de millones de años de historia, tenemos el deber como generación de retomar el hilo de la vida y volverla más pacífica y habitable. Es nuestro el coraje y nuestra la batalla pacífica que lo hará posible y es nuestra responsabilidad el seguir con dulzura ahondando en el misterio de la vida.

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2 thoughts on “Nosotros, los ciudadanos…

  1. Querido Javier: esperando que puedas responderme al correo que te envié hace unos días, quiero felicitarte de nuevo por tu pasión y tu lucidez. Estoy de acuerdo contigo en que la verdadera pobreza consiste en no saber compartir. Es la pobreza paradójica de nuestro tiempo y seguramente de todos los tiempos.
    UN abrazo, Víctor

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  2. Querido Javier que el reto es profundizar, el reto es abrazar, el reto es comprender, el reto es promover, estoy de acuerdo contigo al igual que con anónimo en que la verdadera pobreza consiste en no compartir, que es lo absurdo o lo contrario al sentido común, que es la falta de humildad, que es el orgullo, que es la compasión imbécil, que es en definitiva el egoísmo y la vanidad, la pobreza paradójica de nuestro tiempo y que espero que de una vez por todas se termine dando fin a la metafísica y pasando a una postmetafísica integral, o dicho en otras palabras pasando de la palabra a la cosa o trascendiendo el egoísmo, la unión entre la Vacuidad y la Forma en la Libertad y la Plenitud, amando, siendo, haciendo… y dejando de hacerse la victima.

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