Buscadores


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Hay personas que despiertan a una sensibilidad especial. Lo he notado hoy cuando nos ha visitado un peregrino que sabía del proyecto y ha subido los tres kilómetros de montaña que distancian el Camino de este hermoso bosque. Lluís tiene setenta años y estaba cargado de curiosidad. La búsqueda continua te hace subir montañas y atravesar valles. La vida está llena de interrogantes, la mayoría de ellos se basan en respuestas imposibles para nuestra limitada concepción vital.

Nada más llegar, a pesar del cansancio, se puso a trabajar con nosotros. Nuestras espaldas ya están algo cargadas de tanto subir y bajar piedras, así que su ayuda sirvió de alivio y nuestro agradecimiento se multiplicó considerablemente. Como la casa ya está prácticamente limpia de piedras y maderas de castaño abandonadas, empezamos nuestras cuatro horas de trabajo en el gran patio que antiguamente era la entrada principal, cuando desde hace siglos la casa conectaba con la aldea más cercana.

El ser humano ha nacido, como casi toda criatura viviente, con ganas de hacer, con ganas de crear, ya sea vida, ya sea poesía, ya sea arte… Creamos y creamos constantemente. Los pajarillos construyen nidos entre las ramas de los abedules para albergar vida, los topillos crean túneles entre la maleza con sabrosas raíces. Nosotros creamos y buscamos. Algunos buscan en la fe, otros en la ciencia, otros en la filosofía. Pero buscamos constantemente respuestas a los interrogantes imprescindibles.

Me daba cuenta que aquí no podemos ofrecer muchas respuestas. Quizás éste no sea un lugar para buscadores. Tal vez para aquellos que ya desean encontrar un reguero de paz, o para aquellos que deseen saciar un tipo de propósito o impulso creador. Pero, ¿qué respuestas se pueden ofrecer a aquel que busca en su veloz mente datos y más datos sobre el mundo fenomenológico? Aquí las únicas energías que se mueven son las de la esperanza, y el único espíritu que nos conmueve es el de la vida. No hay dioses a los que adorar, ni maestros a los que seguir, ni dogmas que consuelen nuestra alma. Sólo hay un silencio matutino, un paseo diario, un trabajo físico necesario y un trabajo interior, sigiloso, personal, que en alguna ocasión podemos compartir. Pero ninguna respuesta, ningún pozo donde poder sacar el agua que sacie ese millón de preguntas.

Buscadores, aquí hay mucho trabajo, alguna azada, alguna pala, rastrillos, picos y guantes para proteger las manos y algún humilde plato de comida para saciar el hambre. También acogida para el reposo y habrá libros para el estudio y lugares para la meditación y mucho tiempo para el servicio desinteresado. Buscadores, hay mucho por hacer para bien del orden universal. Y poco tiempo para bucear en los interrogantes eternos. Construyamos con nuestras manos y dejemos que nuestros espíritus se encuentren con sus propias respuestas en el trabajo diario. ¡Hay tanto por hacer! ¡Y tanta urgencia! Aquí siempre seréis bien recibidos. Gracias LLuís por tu incondicional ayuda.

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