Gracias Juan Carlos. Ahora, de súbditos a ciudadanos o de cómo terminar con España…


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Creo que tendríamos que estar, desde el agradecimiento, felices por esta abdicación. Pero todos sabemos interiormente que no es suficiente. Deberíamos tener el coraje de pedir en la calle o donde hiciera falta un referéndum para decidir si queremos seguir siendo súbditos o ciudadanos de un país con o sin monarquía (la sola palabra me produce urticaria histórica y antropológica).

También tenemos que estar alertas ante estas demandas porque el país hace aguas por todas partes. Los valientes nacionalistas catalanes imponen su propia ley, el marrón se lo comerá entero Felipe (que espero que sea recordado como “el Breve”) en lo que podría ser una segunda transición hacia ninguna parte, el bipartidismo tiembla por primera vez, se empieza a desenmascarar la casta política y económica que nos gobierna (excepto en Cataluña donde se olvidan de los ciudadanos para aplaudir a los títeres del interés siguiendo el juego malabar de los de siempre para tener al patio distraído de sus fechorías –caso Palau, caso ITV, comisiones, etc- así que bravo valientes catalanes por la miopía y por barrer vuestro patio olvidando que más allá de las tierras del Ebro también hay gente que lucha por un mundo más justo y mejor).

Todo un caldo de cultivo para que esto explote por alguna parte y lo que antes conocíamos como España termine desapareciendo. Esto sería una bomba de relojería dentro del marco de la Unión Europea, con Le Pen y sus amigos explosionando la unidad alcanzada y retrocediendo de paso quinientos años de historia aprovechando el desmembramiento de uno de sus más grandes países.

Con una Europa debilitada y desunida de nuevo, fragmentada en mil estados-naciones, sin moneda única, sin marco político único, la geopolítica haría temblar sus cimientos y quizás China y los países árabes aprovecharían para imponer su peculiar ley. Bienvenidos a un nuevo orden mundial…

Esta es la visión más catastrofista. La más optimista nacería de una doble abdicación, por una parte del rey saliente y por otra, en un juego de malabares, del rey entrante mediante un referéndum nacional. Una vez entrados en una nueva república, el cincuenta por ciento de los argumentos nacionalistas desaparecerían de golpe, y si consiguiéramos de paso terminar con los argumentos del expolio (el cual también existe, dicho de paso, en comunidades como Madrid), no habría necesidad de fragmentación de un territorio hermanado por siglos de historia.

Y si se fragmenta pues tampoco pasa nada. Todos de alguna forma nos sentiríamos aliviados y algunos con el corazón partido por ver como los ideales medievales de nuevo sucumben al ideal ilustrado de la ciudadanía. Mientras todo se quede en eso, en un alivio, ¡pues adelante valientes!

En el plano más personal me he tomado la noticia como ajena a todo cuanto aquí en el bosque ocurre. Es como si de repente todo ese mundo caótico, de ruidos y de pesadez no fuera con todo esto. Aquí sólo se escuchan los grillos y se contempla el vuelo del ave. Desde esta atalaya privilegiada y también egoísta en cuanto a lo social, la noticia de la abdicación del rey, de la independencia de Cataluña o de la desfragmentación de Europa casi no importa nada. El sol seguirá naciendo y la naturaleza, que no tiene prisa por nada, seguirá su ciclo de vida, muerte y resurrección. Aquí, entre las florecillas y los bosques y los prados no existen monarquías, ni independencias. Aquí todos y cada uno de nosotros somos monarcas de nuestras vidas y vivimos una vida independiente dentro de esta gran interdependencia que de forma natural se extiende en todos los ámbitos de la existencia. En todo caso, damos gracias al Rey Sol por su luz diaria, por su calor y por su vida. Aquí no existe España, ni existe ninguna otra mentira similar. Sólo paisaje, sólo silencio, solo espacios donde poder pasear y contemplar la caída del sol.

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One thought on “Gracias Juan Carlos. Ahora, de súbditos a ciudadanos o de cómo terminar con España…

  1. Querido Javier:`Parece ser k todo es una maniobra para salvar a la monarquia. Una maniobra de ajedrez astuta planeada por los poderes facticos y la embajada norteamericana, y la mano que mece la cuna la Reina Sofia.En fin , otra mentira mas:una segunda transicion que impedirá de nuevo la verdadera democracia en España.
    De todas formas creo que el verdadero problema de España es la falta de conciencia social y politica, y por ende la carencia de union entre todos.

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