Todos los Caminos de la Miríada, algunos apuntes sobre la libertad y el libre albedrío


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“La mente es una parte integral de la naturaleza que está unida por la ley de la causalidad. Ya que la mente está unida por una ley, ésta no puede ser libre. La ley de la causa aplicada a la mente, se llama Karma”. Swami Vivekananda

Mientras paseo por el bosque me vienen a la cabeza los siete principios que gobiernan el universo. El principio de Mentalismo, el de Correspondencia, el de Vibración, el de Polaridad, el del Ritmo, el de Causa y Efecto y el principio de Generación. Así lo estudiaba en las largas noches adolescentes, cuando me adentraba en los misterios herméticos y descubría cómo la naturaleza se expresa de forma sencilla y clara. En aquellos años también descubrí textos que desvelaban la necesidad de carecer de voluntad ordinaria para trasgredir nuestro estado y bucear en la voluntad extraordinaria. Ese hágase Tú Voluntad y no la nuestra tiene un sentido profundo que gobierna a todo aquel que se adentra en la senda del misterio, como aquellos ángeles que carecen de voluntad propia por haberla entregado toda a los principios universales de la existencia.

Disfruto leyendo a Emerson porque como buen observador de todo lo que le circunda entiende que el universo está compuesto de alma y naturaleza, y que nosotros, en nuestra minúscula circunstancias, somos también naturaleza y alma. Nos exhortaba a mirar a las estrellas para descubrir las leyes naturales. Se diría, decía él mismo, que la atmósfera ha sido hecha transparente con esta intención: brindar al ser humano, en los cuerpos celestes, la presencia perpetua de lo sublime. Y lo sublime se acerca a nosotros mediante esas leyes que todo lo impregnan y que rigen algún tipo de orden que desconocemos.

Estos días escuchaba con atención las observaciones que algunos amigos hacían con respecto a las leyes superiores, afirmando con contundencia que el libre albedrío era una de las más importantes. No puedo estar más en desacuerdo. El libre albedrío, eso que vagamente llamamos libertad, no es una ley superior, más bien una ley hecha a imagen y semejanza del ser humano, una ley para justificar nuestro agravio hacia la naturaleza y el alma, las cuales consideramos ajenas a nosotros y por lo tanto, expuestas a nuestra conquista y subordinación. El egocentrista piensa que el ser humano es libre, ignorando de raíz todos los principios que rigen al universo.

Hay doctrinas filosóficas que afirman que los humanos tienen el poder de elegir y tomar sus propias decisiones. Para pensadores como Spinoza, Schopenhauer, Marx o Nietzsche se trata tan solo de una forma de ideología individualista. Opino humildemente como ellos, añadiendo lo de egocentrista.

Algunos místicos de todos los tiempos dicen que a medida que nos acercamos al Principio Cósmico las leyes se reducen, y por lo tanto, nuestra propia voluntad se alinea con la Voluntad de ese Principio. Eso nos hace pensar que a medida que evolucionamos hacia ese Principio, hacia ese “hágase Tú Voluntad”, el libre albedrío desaparece para dejar paso a cierto determinismo cósmico y metafísico.

Esto también ocurre en la organización social. No existe realmente un libre albedrío en el lenguaje, ni en la cultura, ni en las leyes que los pueblos se dotan así mismos para organizar su estructura. Los que nacen en un país se creen de ese país por tradición y costumbre, adoptan su lenguaje y crean una patria en su psique personal y colectiva. De alguna forma, cedemos parte de nuestro libre albedrío, de nuestro carácter y personalidad para consolidarnos en un sujeto grupal. Nos dotamos de leyes que limitan nuestro albedrío, que lo dirige y agrupa. Spinoza decía muy acertadamente: los humanos se creen libres porque ellos son conscientes de sus voluntades y deseos, pero son ignorantes de las causas por las cuales ellos son llevados al deseo y a la esperanza. Schopenhauer era aún más drástico: no somos libres, sino sujetos a la necesidad.

Ocurre lo mismo con los pueblos, con los estados nacidos de reinos feudales, de necesidades de otra época, o de esos pueblos igual de medievales que en nombre de ese principio escatológico proclaman libertad, libre albedrío y derecho a decidir.

Si todos los seres humanos tuviéramos derecho a decidir por encima del propio derecho que nos hemos dado como colectividad, el caos volvería al orbe social. Ocurre lo mismo con los pueblos. Por eso creo en una organización política universal y en la unión de todos los pueblos, de todos los ciudadanos.

Los principios herméticos no hablan de libertad, así, las leyes superiores no tienen nada que ver con ningún tipo de libertad en sentido de libre albedrío. Desde un punto de vista humano, la libertad no puede venir sola, sino que debe venir de inevitable fraternidad e igualdad, y para que esto sea posible, tiene que existir consenso, diálogo y compasión. Dicho todo esto, sostengo que el libre albedrío no es una ley suprema, ni un principio cósmico, sino una salida humana a nuestras necesidades, temores e interrogantes nacidas del individualismo y el egocentrismo más arraigado. Como diría Larry Niven en “Todos los Caminos de la Miríada”, “reductio ad absurdum”.

 

 

 

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5 thoughts on “Todos los Caminos de la Miríada, algunos apuntes sobre la libertad y el libre albedrío

  1. Lo que dices es asi, la Voluntad de lo superior tiene que gobernar y cohesionar a todos los elementos. En sociedad crearia conjuntos organicos, muy armonizados y cohesionados.

    Claro desde el enfoque de la Libertad, como un hecho disfuncional actuando de modo separado, ante esos conjuntos armoniosos, eso no se entiende. Y es claramente una posicion egocentrica.

    Lograr el Respeto y la Tolerancia hacia las capacidades, dones, e impulsos creadores, de cada persona, permitiendoles ser, expresarse, actuar, sin alterar la armonia de los conjuntos organicos.

    Pero esto hoy por hoy no se puede lograr sin una gran mutación en la conciencia humana.

    Pero ahora se ha abierto la puerta para esta mutación, y espero que ya en un futuro ya no muy lejano esto suceda.

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  2. Si como dicen los místicos, a medida que nos acercamos al principio Cósmico las leyes se reducen y nuestra voluntad se alinea con la Voluntad de dicho Principio. Para dejar paso a cierto determinismo cósmico y metafísico (parte de la filosofía que se ocupa del ser en cuanto a tal, y de sus propiedades, principios y causas primeras) y existe el continuo cambio por lógica la metafísica, pienso, evoluciona, habrá algo después de la metafísica (…) alguna palabra.

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    • Gracias Marc, espero que la desesperación sea mutua… 🙂 Puestos a contar cuentos chinos sobre independencias, países, naciones, estados y demás inventos permíteme al menos que yo también cuente un cuento… Así todos dormiremos bien y seguiremos viviendo en nuestra propia burbuja nuclear…

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  3. Otro cuento Javier, copio literalmente: La realidad , pues, no es tanto una percepción como una concepción (parcialmente al menos). Mal podemos hablar, pues, de ontología y, en consecuencia, la metafísica no es sino el nombre genérico con el que se conoce a la modalidad de pensamiento que ignora esta importante cuestión o, dicho de otro modo, a la modalidad de pensamiento que se halla presa del mito de lo dado.
    Gracias.

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