No te abstengas, vota a otros


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En estos últimos años hemos sido testigos, quizás como sociedad madura y despierta, del engaño y manipulación constante que los partidos anclados en el poder nos han sometido constantemente. No hace falta dar muchos detalles sobre estas afirmaciones, pero sí hace falta recordarlo para futuros.

Tras más de casi veinte años de militancia constante en unos y otros, abandoné todos mis compromisos políticos y mi militancia activa. Tras meses de descanso y siempre con ese deseo de ser partícipe de los cambios que el sistema mal llamado democrático necesita, consentí aparecer en la lista para las elecciones europeas en un nuevo partido político, pequeño, sin representación, a modo de ejemplo simbólico y activista, sin más pretensión que la testimonial.

La decisión fue porque somos partícipes de este sistema. Somos nosotros los que diariamente lo consentimos, lo construimos, lo votamos, lo encubrimos y lo ensalzamos. Por eso somos nosotros, uno a uno, los que tenemos que alzar la vista y la consciencia hacia las próximas generaciones para que el legado sea lo más digno posible. Es por ello que me atrevo a seguir hablando de política, pero entendedme, no de esa política verdulera que nos venden en la televisión, sino política de la otra, de esa que se compromete por el bien común, por solucionar los conflictos y la precariedad de nuestro sistema, de esa que nace desde la intención sincera y honesta.

En estos siglos hemos conseguido muchos avances en todos los campos de la salud, de la educación, de la seguridad y el bienestar. Vivir en un país donde puedes pasear tranquilo por la calle y donde puedes viajar de un lado para otro sin que nada ni nadie intente abortar ese trayecto es todo un lujo. Pero debemos aspirar a más, y para ello, debemos comprometernos con el cambio necesario, atajar la corruptela, terminar con esa transición inacabada y buscar un lugar donde todos nos sintamos cómodos.

Creo un deber el ir a votar en estas elecciones, pero mayor deber es el dejar de votar a los de siempre, a los que anclados en el poder, olvidaron los principios por los que fueron clamados. Por eso votemos a otros, a esos partidos nacientes, pequeños, sin poder alguno, sin experiencia alguna, para que con su nueva gente y su nuevo talante den un giro importante a la deriva constitucional en la que estamos. Votemos a esos minúsculos partidos, no importa si eres verde, rojo o azul, de izquierdas, de centro o de derechas. Busca una alternativa que pueda acabar con el bipartidismo oligárquico en el que vivimos. Merecerá la pena el intento. Merecerá la pena terminar con la deriva.

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6 respuestas a “No te abstengas, vota a otros

  1. Dentro de la escasa, poca y prácticamente nula libertad de que disponemos los españoles esta la opción de abstenerme de votar que para mi quiero decir un rechazo total y completo del Sistema y su estructura en el funcionamiento de las relaciones reales de poder tanto de lo privado como de lo publico, sin valores lo que nos ha llevado a la ruina moral y económica, con tasas de paro brutales una deuda publica impagable hipotecando a futuras generaciones donde el poder judicial esta en manos del poder político y este en manos de la Banca, un país en definitiva sin libertades reales, en el que los políticos se han convertido en casta sin responsabilidad civil y ni tan siquiera moral, por eso me da igual que los partidos sean grandes o pequeños, ninguno renuncia a sus sueldos ni sus aforamientos, con listas cerradas confeccionadas por el oligarca de turno, donde han perdido la noción de servicio a la comunidad convirtiendo a la practica totalidad de la sociedad en sus lacayos o porque no decirlo sin miedo en sus esclavos.
    Por eso mi opción es abstenerme de votar, NO VOTAR y animo a ello. Que la casta política se quede sin clientes. NO AL SISTEMA.

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    • Gracias Rafa por la reflexión. Si no voto no puedo quejarme. Si voto tengo derecho al menos a al pataleo. Como mínimo. No al sistema significa tener una postura radical y alejarse del mismo. Sinceramente, en esas andamos. Pero mientras estemos aquí, votemos.

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      • Javier pago religiosamente todos los impuestos, los directos y los indirectos, padezco la oligarquía de la Banca y no tengo antecedentes penales, con lo cual me puedo quejar de lo que me parece injusto cuando quiera y como quiera, vaya a votar o no vaya a votar, el llamado derecho al pataleo, como bien dices, me parece estupenda tu opción de votar al partido pequeño que mas te guste, tan valida como mi opción de abstenerme y para nada me parece una postura radical, sencillamente es otra opción, no comparto su Sistema y como ves lo acepto, lo que ya me faltaba es si no voto no puedo quejarme, perdona Javier pero no lo comparto. Un abrazo y gracias.

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        • Tienes razón Rafa, no hace falta votar para quejarse. Pero digo yo que la queja debería venir acompañada de algo más. La acción cívica es difícil. Votamos todos los días cuando compramos unos y otros productor, orientando así las tendencias y el mercado. ¿Por qué no hacer lo mismo con los políticos, que son, al fin y al cabo, los que gobiernan nuestras formas de acercarnos e interrelacionarnos con la vida?

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