Gracias querida Laura


cc

Hoy hace justamente un año éramos águilas en un horizonte infinito. Nada ni nadie nos había advertido de todo cuanto sucedería a partir de ese día. El Camino se prolongó hasta el día de hoy, al punto de que terminamos allí anclando nuestra espada de conquistadores para convertirla en una cruz, en un lugar de encuentro y reconciliación, un lugar sagrado de luz y esperanza. Un año a su lado ha sido no sólo un premio y regalo por tanta búsqueda incansable, también un mensaje de paz y esperanza, sosiego y tranquilidad.

Amor es relación, ella me lo ha demostrado con su infinita paciencia, con su exquisita generosidad, con su radiante luz y amor incondicional. Éramos conscientes del pacto, del trabajo arduo que nos esperaba por delante, y no paramos ni un momento. Teníamos claro que más allá de las relaciones tópicas debíamos trabajar para eso a lo que habíamos venido. Infatigable, fuerte, amable, dulce y libre, muy libre, ha sabido obsequiarme con su destreza y su habilidad para proteger lo que es verdadero de lo ilusorio. Ha sabido desempeñar su rol de amiga y compañera sin exigencias, sin arrebatos, sin irracionales suplicios. Ha sabido sacrificar lo innecesario desde el equilibrio más puro para elevar al punto más alto lo imprescindible. Ha sabido demostrar que la constancia es la madre de todas las realidades y que los sueños, si se sienten desde dentro, son siempre alcanzables.

Un año juntos no es mucho tiempo, pero en nuestro caso ha sido de vértigo. Tantas y tantas experiencias juntas, y tantas y tantas aún por vivir. Hace un año decía algo así: “… podíamos escuchar los latidos enmarañados de nuestros corazones. Cómo si una música invisible pudiera detonar al ritmo de cada pulsación, de cada palpitar. Como un reloj cuántico que despeja la duda de la incertidumbre. Que nos aleja del tiempo pasado y del futuro y nos ancla en el instante impermanente. No encontramos mesura ni tiempo en esos instantes de reposo. Sólo la obligación de seguir caminando nos alejaba del borde del camino, un lugar donde la magia singular del devenir nos empujaba a sentir la sempiterna existencia. Un día feliz, un día más en el Camino”.

Ese es el secreto, empujarnos juntos para elevar los corazones y así poder sentir con más fuerza la sempiterna existencia. Gracias querida Laura por este trozo compartido. Gracias por tu fuerza, tu constancia, tu paciencia, tu esfuerzo, tu amor, tu calidez, tu honra, tu flexible paso, tu siempre generosidad, tu buen humor, tu confianza, tu plenitud compartida, tu magia y tu sonrisa. Ambos sabemos que el amor se diluye en los poros de la existencia y nos penetra en cada instante y ambos sabemos que se escurre entre la maleza de todo cuanto existe. Lo hemos vivido así, desde la libertad más absoluta y la comprensión más certera. Y así seguirá siendo en este Camino que nos hemos marcado… Gracias, gracias, gracias…

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3 thoughts on “Gracias querida Laura

  1. Pues gracias Laura, muchas gracias… porque en el fondo a mi también me habeis enseñado con vuestras experiencias del camino y por hacerme sabedora de tanto bonito.
    Me alegra el corazón por Javier, por ti y por todos 🙂
    Abrazos fuertes y apretaos jejeje los que os daría

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