Día 6. Los fundamentos de la vida sencilla


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Las noches cada vez son más placenteras. Es normal cierto nerviosismo al verte sólo ante la oscuridad. Cuando se va la luz del sol y puedes comprobar como las tinieblas se esparcen por toda la faz de la tierra visible, cierto temor ancestral se cierne entre los huesos. Al principio era casi de pesadilla, pero a medida que pasan los días te acostumbras a la soledad de la noche. Como me gusta dormir mirando las estrellas cuando el tiempo del norte lo permite, no hay cortinas ni artilugios en todo el recinto que amague la trémula negrura. Cuando escuchas algún sonido el corazón se encoje y la imaginación se dispara y empiezas a imaginar escenas propias de un thriller de terror. Supongo que es normal. Son nuestros demonios interiores que nos avisan de nuestra fragilidad ante la intemperie y ante los peligros que antaño nos sujetaban a la manada protectora.

Ahora que las noches son más livianas y casi duermo de un tirón, no despertándome más de dos o tres veces, me levanto al alba, hago alguna pequeña meditación y me pongo a la tarea de trabajar en pro de la comunidad. Limpiar de matojos y zarzas el campo, los prados y los bosques es lo que más tiempo me resta. También adecuar y limpiar las caravanas, así como mantener el que las goteras no vayan a más. El pacto que hemos prescrito en los principios internos de la comunidad es dedicar un tiempo a la meditación, unas cuatro horas al trabajo comunitario, otras cuatro horas a nuestro trabajo personal y un tiempo prudencial al estudio. En esa matriz de meditación, estudio y servicio se encierra toda la base de lo que aquí pretendemos.

La disciplina es importante en esta soledad circunstancial. Hay que atender a la higiene personal aunque no sean muchos los que vayan a disfrutarla exceptuándome a mí mismo y los animalillos del bosque. También la alimentación y lo básico para tener el cuerpo físico activo y con fuerza para arrastrar matojos de un lado para otro. Esta mañana desayuné plátanos y zanahorias. La meditación es prioritaria para fortalecer el espíritu, el ánimo y el alma que transita entre un lado y el otro de la realidad. Buscar un lugar adecuado para alcanzar el necesario punto de quietud y convertirnos con ello en cocreadores y arquitectos es imprescindible para mantener un proyecto de tal envergadura.  Y el estudio es una práctica imprescindible que alimenta el alma. Como dijo el poeta Uddin Mast, hay que estar sentados para recorrer las regiones del mundo espiritual y los libros nos conceden esa ventaja. Sin duda, los libros nos acercan a las doctrinas secretas, estimulan nuestra parte creativa y nos acercan a los secretos del universo y de los dioses. El leer bien, el saber aferrarse a los clásicos de la sabiduría y a esos filósofos de la antigüedad que sentaron las bases de nuestra cultura y mentalidad supone un notable ejercicio para mantener en forma nuestra curiosidad por la vida y nuestro espíritu aventurero. Ni siquiera los oráculos de Delfos o Dodona podrían competir con la sabia lectura de los clásicos.

Ayer mi buen vecino Marcos me hablaba de lo fácil que es vivir aquí. Siembras algunas patatas que duran todo el año, algunas lechugas y alguna otra verdura, mantienes bien alimentado el ganado y las gallinas y nunca te falta de nada. Hay leña para calentar el fuego y agua suficiente para mantener el flujo de la vida. Si a eso le añadimos libros, muchos libros, y alguna forma de poder compartir todas estas experiencias con el mundo, sin duda habremos hallado un trozo de paraíso.

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2 thoughts on “Día 6. Los fundamentos de la vida sencilla

  1. Me encanta comenzar las mañanas con tus lecturas, me siento más conectada a todo desde la perspectiva que tu me ayudas a abrir en mi realidad.
    Desde hace más de un año que soy seguidora de tu blog, (no me perdí ni un solo día de tu camino) y siempre he sabido que algún día nos conoceremos y nos fundiremos en un abrazo lleno de energía para empujar el nuevo mundo que estamos creando entre todos.
    Gracias por compartir con nosotros tus momentos.

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    • Gracias querida amiga por tus palabras-caricia… Aquí tienes un amigo y un loco salvaje al que abrazar cuando quieras… Me alegra que disfrutes con estas reflexiones. Gracias por tus palabras y emoción… un abrazo sentido…

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