Recuperando el timón del destino humano


a

 

El tiempo es nuestro mayor bien. Es algo que no tiene precio, sin embargo, en nuestros sistemas ordinarios hemos dotado de valor a nuestro tiempo. Ahora una hora de nuestro tiempo puede costar diez o treinta euros. Nos vendemos por ese dinero cuando sabemos que ni con todo el oro del mundo podríamos comprar un segundo de nuestra vida. Aún no somos conscientes de ello, pero aquello que la naturaleza nos dio gratis y de forma ilimitada ahora tiene un precio. El agua, la comida, la tierra, el aire. Todo tiene que ser regulado por un trozo de papel al que llamamos dinero.

Esto implica que debamos vender nuestro tiempo a terceros. Que pongamos precio a nuestra libertad y dignidad humana durante tres cuartas partes de nuestra vida para una vez terminado nuestro ciclo vital ser aparcados en alguna residencia de mayores donde esperar impasibles la muerte. Hemos organizado todo este sistema basados en el miedo. Hemos creado religiones, patrias y naciones, dinero y trabajo para poder seguir esclavizados a esos miedos. Los miedos nos atan a las cosas y las cosas nos esclavizan, nos subyugan, nos someten, nos oprimen. Es la nueva esclavitud humana dotada de narcotizantes propios de esta era que nos mantienen distraídos mientras producimos cosas.

Al estar sometidos estamos apagados, tristes, melancólicos por no encontrar en nosotros mismos el principio de la vida. Basamos nuestro éxito en poder sostener nuestros miedos, apartándonos de la creatividad, de la vital importancia de descubrir quienes somos y para qué hemos venido.

Las fórmulas para adormecer nuestro ser son infinitas. Las fórmulas para despertar a esa libertad alejados del narcotizante medio en el que vivimos son escasas, paupérrimas. Pero existen. Están ahí, tan cerca de nosotros que casi no podemos verlas por su grandeza y esplendor.

La clave sigue siendo el tiempo. En qué queremos emplear el resto de nuestras vidas. A qué dedicar cada segundo de nuestra limitada existencia. Podemos seguir vendiéndonos por un trozo de hipoteca o prostituir nuestra vida por un trozo de pan. O podemos adueñarnos de todas las tierras y labrar nuestro propio pan, podemos edificar en nuestras vidas una nueva forma de relacionarnos los unos con los otros. Podemos crear surcos donde sembrar un nuevo futuro alejados de esta sinrazón esclava.

No se trata de no trabajar. Se trata de trabajar más pero para provecho del mundo. Se trata de romper con la rueda que nos está llevando directamente hacia el desastre global. Se trata de que recobremos nuestra dignidad humana y la pongamos en el pedestal que merece. Se trata de que nos levantemos y tengamos nuestras manos bien altas, donde otros puedan verlas y donde otros las tomen como reflejo de esa libertad. Se trata de volver a empezar, como tantas veces hemos hecho, para así poder recuperar el timón de nuestro destino humano. Se trata de poder abrazar de nuevo al bosque y tratar de hermanos al ciervo y al lobo, a la paloma y al águila. Se trata de recuperar nuestra memoria dormida y recordar quienes somos y para qué hemos venido.

(Foto: © Phong Tran )

 

Anuncios

One thought on “Recuperando el timón del destino humano

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s