Crucificando al Amor


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Lo leía en un poema de mi querida Isabella. Allí en su playa y en su isla la inspiración aflora y luce, y provoca y atrae a aquellos que remotos perecen en la subida al monte. Y subía a ese monte balbuceante, salivando hambriento, observando qué sigue pasando en el mundo que aún hay rostros tristes y máscaras que esconden talantes dormidos. Isabella lo describía clara y sin tapujos. Seguimos, dos mil años después, crucificando al Amor.

No es que nos gusten los maderos. Ni los clavos que atraviesan sangrantes las muñecas que sanan. Sólo ocurre que igual que entonces seguimos amando al tirano, o al ladrón Barrabás, y preferimos salvar esa parte nuestra, oscura, doliente, antes que sacrificar un ápice nuestros miedos e ignorancia para empoderar el amor.

El arquetípico crístico sigue rezumando en nuestros días porque seguimos abrazando la oscuridad, la caverna, la sombra de lo ilusorio, y siempre necesitamos ese rostro sangrante que nos exculpe de nuestros pecados. Incluso los templos que se levantaron en su honor siguen adorando al madero, en esas frías y oscuras estancias donde la luz no penetra excepto por la ilusoria apertura de sus vidrieras.

En algunos lugares estos días celebramos la muerte, la crucifixión del amor. Lo hacemos por las pasiones que levantan, por lo bonito del manto o la elegancia de los pasos. Miramos el rostro de dolor de una virgen y lloramos y nos emocionamos porque ese dolor de alguna forma está dentro de nosotros. Pero en unos días olvidaremos el arquetipo y seguiremos abrazando a Barrabás y salvando el lado oscuro entre el ruido de la ciudad y la soledad de la multitud. Olvidamos que el amor se teje en el grupo, en los pescadores que dejaron sus redes y siguieron el camino, la luz y la vida de aquel que inspiró una nueva forma de relacionarnos. Seguiremos en el circo de nuestras vidas interpretando el papel que nos ha tocado o que nos hemos creído olvidando que tras la máscara está el ser que nos anima y que aspira, deseoso, penetrar en el misterio de aquellos locos pescadores.

Mañana seguiremos gritando “Barrabás, Barrabás”. Pero algo dentro de nuestra inocencia se abrirá paso en algún madero olvidado.

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One thought on “Crucificando al Amor

  1. Como bien dices, mañana ya estarán olvidados estos días y sus motivos…Afortunadamente existen personas como tú, que con post como éste mueven conciencias.
    Un saludo

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