Oremos


oratorio

Esta mañana íbamos hasta Montepríncipe acompañados de ilusión y entusiasmo. Allí nos recibió entre acacias y pinares Pepita, la cual nos invitó amablemente a una necesaria ingesta de leche con galletas antes de llenar el coche de jarapas y alfombras. Pudimos cargarlas todas y marchamos felices y satisfechos hasta Malasaña.

Descargamos con amor todas esas esteras llenas de emociones, de silencios, de lágrimas, de risas, de complemento, de encanto, de magia, de sueños, de sabiduría, de confesiones, de intimidad, de meditación, de cantos, de oraciones, de plegarias, de guiños al universo, de pasos perdidos, de alianzas, de fraternidad, de recogimiento, de amor, de mucho amor.

Cuando estaban todas ordenadas y puestas en su nuevo hogar sentí una emoción extraña. Me quedé un rato contemplándolas, sintiendo cada una de sus moléculas y entrañas, lamiendo con mi aura toda su aura. Expandiendo todo mi ser con esos cientos de seres que antes habían posado sus cuerpos y sus almas sobre ellas. Se podía sentir el susurro ardiente de tanta vida pasada. Se podía incluso percibir el aliento perdido y sosegado de cada respiración.

De alguna forma me sentí transportado, acompañado, transformado. Satisfecho porque esos trozos de tela hubieran encontrado un nuevo hogar, una nueva oportunidad de servir y alimentar las ansias de compartir, de mimar cada momento en el lazo místico. Sentí un calor ardiente que llegaba desde ese tiempo sin tiempo. Un fraternal abrazo sentido y penetrante.

El oratorio, la sala de meditación del Centro Dharana va tomando forma poco a poco. Pronto la vida penetrará sus puertas y quedará imantada a ese punto de luz que ya está naciendo. A partir del día diez, los lunes o los martes, aún está por definir, y todos los días que queráis, os esperamos allí, con las puertas y los corazones abiertos para estar un ratito en silencio, en paz, en sintonía con el misterio de la vida. Para compartir un trozo de lo que sea, pero compartir. Aquí tendréis vuestra casa, y aquí os esperará el corazón palpitante dispuesto a obrar el milagro. Os esperamos alegres y convencidos de que así será. Oremos, meditemos, compartamos silencio y ternura. Dejemos que la llama nos penetre y guíe.

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3 thoughts on “Oremos

  1. Me encanta.
    Es curioso que por más que lo cotidiano se empeñe en alejarme del lazo místico -que se empeña- cada vez que te leo alguna iniciativa que lo propicia, todo se hace irremediable presente.
    Gracias por ocuparte de lo que todos necesitamos y no nos ocupamos.
    Un fuerte abrazo.

    Me gusta

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