Alcemos la mirada


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Hoy el chino al que le compro las galletas y el agua me ha dado diez euros de más. Me he dado cuenta en casa cuando ha aparecido un billete que no esperaba. Perezoso he vuelto a la calle y le he entregado al tendero su dinero. Se le ha iluminado la cara mientras me miraba por primera vez, después de un año de relación, a los ojos. Me ha dado que pensar ese tipo de gestos que hace que levantemos el rostro y podamos contemplar el alma errante que hay ante nosotros. Resulta extraño que tengamos que operar como humanos para que el otro se comporte como humano. Me resulta extraño pensar que si en vez de retornarle el dinero que era suyo me lo hubiera gastado feliz en una pizza podría haber pasado un año más sin que el chino me hubiera mirado el color de mis pupilas.

Y me pregunto cual mayor reto el que se me enfrenta a partir de ahora para llegar al rostro humano de los demás. Para poder orquestar una sonrisa leve y una mirada compartida. Para practicar un trueque mínimo cómplice entre almas más allá de la mera cortesía. ¿Qué es aquello que debemos darnos además de honestidad y ciertos mínimos valores para que alcemos la mirada al otro? ¿Qué cosa es esa que nos mantiene tan aprisionados al suelo, con mirada cabizbaja, con pesadez en el rostro, sin posibilidad alguna de encontrar en el otro un trozo de chispa cósmica?

Trabajamos toda una existencia para llegar a la edad de la jubilación y descubrir que tenemos pocos años de vida útil. Que quizás en uno o dos o tres años aparezca un cáncer o un tumor que nos lleve de inmediato al otro lado. Casi sin tiempo para reorganizar nada. Ni siquiera para hacer un triste balance de nuestro bagaje por la vida. Ni siquiera con tiempo para darnos cuenta de que por encima de nuestro ombligo había corazones palpitando, amaneceres cargados de vida, plegarias en forma de flores y pajarillos, bosques esperando nuestro abrazo, caminos enteros llenos de sendas familiares.

Un año entero para descubrir que uno de sus clientes tenía una optimista y alegre sonrisa esperando respuesta. Un año entero y un billete de diez euros para entender que la vida se nos escapa, que lo humano nos abandona, que el ser adormece.

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2 thoughts on “Alcemos la mirada

  1. Hay días en los que pienso que no voy a comentar nada 😉 pero es que luego te leo y… la sencillez es la rueda que mueve el mundo de las almas y de los corazones.

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  2. La gente está muy triste y llena de problemas,Nos puede lo material porque la mayoría no sabemos por donde tirar, pero…la práctica de la sonrisa a diestro y siniestro tiene resultados positivos, aunque tarden, te aseguro que llegan.
    Te dejo sonrisas
    Un saludo

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