La intención en los proyectos


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Ayer, mientras venía a recogerme el taxi para ir al programa de radio para hablar sobre asexualidad pensaba en la conversación que habíamos tenido en la comida de la mañana. Había salido una pregunta mientras degustábamos esa crema de lentejas en el vegetariano de Callao: ¿qué hace que un proyecto llegue a buen fin? Se me ocurrió contestar que la intención. O para puntualizar, que esa intención estuviera en consonancia con todo el proyecto.

Un proyecto debe salir de dentro, del corazón, que aunque a veces no lo creamos, es el mejor guía hacia aquello que en esta vida nos permite crecer y empoderarnos con algún tipo de sentido. Para escuchar al corazón hace falta mucho silencio, mucha constancia en intentar indagar qué es lo que se encuentra ahí dentro. Meditar, orar, pueden ser fórmulas para poder escuchar nuestros adentros. La felicidad que sentimos ante una idea nos da pistas sobre el sentido de aquello que deseamos hacer. Si nos llena de gozo y alegría eso es el tintineo de nuestro ser que nos indica que vamos por buen camino. Si la idea nos da miedo, terror, pereza, indiferencia o simplemente no nos produce nada es mejor no continuar por ahí. Esto vale para todo. Para las relaciones, para los proyectos empresariales, para cualquier tipo de cosa que esté en nuestras manos y que permanezca o desee crearse en nuestras vidas.

Una vez sentido, no es suficiente. Hay que proyectarlo, pensarlo y estudiarlo para que el éxito del mismo se concrete de forma dulce y pacífica. A veces sentimos un buen proyecto en nuestro interior pero no siempre somos capaces de llevarlo a la práctica por falta de experiencia o coraje a la hora de ordenar los pasos a seguir. Otras muchas por falta de paciencia o constancia. Los testarudos tienen más posibilidad de llevar a buen puerto su sentir y harán lo posible y lo imposible para que así sea. La entereza, el estudiar cual es el mejor camino y la constancia harán el resto.

También es necesario que ese proyecto sea útil, que pueda servir al grupo, a la sociedad en su conjunto. Que aporte ese extra que nos beneficia a todos en conjunto. Una relación de pareja feliz aporta esa armonía necesaria en el entorno circundante. Una empresa con un alto grado de responsabilidad social, con un equilibrio financiero y una recta correspondencia con las personas con las que trabaja aporta altos beneficios al conjunto.

Por ello, sin la intención del proyecto está en acorde con todo esto, es más fácil que el éxito abrace en todos los sentidos.

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7 thoughts on “La intención en los proyectos

  1. Je je Javier 🙂
    Al leerlo he recordado una de nuestras charlas que fué crucial para mi y en la cual te pregunté cómo sabría lo que realmente me haría fluir de manera natural? cómo descubrir mi vocación, mi camino? me contestaste que era algo tan sencillo que muchas veces se nos escapaba…y que no a todos nos llegaba jóvenes “de edad” sinó que a muchos en una avanzada “juventud” 🙂
    “La felicidad que sentimos ante una idea nos da pistas sobre el sentido de aquello que deseamos hacer. Si nos llena de gozo y alegría eso es el tintineo de nuestro ser que nos indica que vamos por buen camino. Si la idea nos da miedo, terror, pereza, indiferencia o simplemente no nos produce nada es mejor no continuar por ahí.”
    En este trocito lo clavas, que es más o menos lo que me dijiste entonces 😉 es donde encontré la diferencia…y no sabes cómo te lo agradezco mi querido Kili
    🙂 Abrazos cósmicos

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