SAMSARA


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Todas las mañanas transitamos hacia la muerte. Nos preguntamos e interrogamos con curiosidad si hoy será el último día. Cuando llega la noche y la hora del descanso damos gracias por esta nueva oportunidad, por haber sobrevivido un día más en esta inmensidad de vida.
Cuando esta mañana observábamos atónitos el amanecer desde el acantilado, en la espesa hermosura de la costa de la Luz, los ojos lloraban ante el misterio, ante la infinidad y la fortuna de la contemplación consciente.
El acantilado se ha convertido en estos días en un reguero de vida. Seres que vienen y van con su nueva buena, el sonido del mar meciendo nuestras consciencias dormidas, la calma del cielo descubierto y amplio… Todo parece un espejo donde el Rostro se refleja en el Rostro, donde la unión total se contempla al otro lado, como si todo fuera un secreto rito de iniciación donde la Flor de Oro y la Palabra Perdida se dan la mano y caminan juntas. Hay un triple logos que nos observa expectante, dispuesto a conducirnos al misterio oculto, a esa dimensión donde ya no habita el miedo, a ese hogar donde la sonrisa del niño es capaz de “volvernos a nosotros mismos”, como decía Goethe.
Sí vamos a morir y eso es cierto que ocurrirá hoy o mañana o en poco tiempo, porque cuan limitado es el tiempo cuando se tiene la consciencia de muerte, ¿cómo podemos tender nuestra plenitud y compartir nuestra alegría con el mundo? Los radios de una rueda conducen al centro común, esa cadena áurea que en la poesía homérica religa dioses, daimones y humanos. ¿Qué cantidad de ser somos capaces de contener en esa cadena? Si no aspiramos a ser dioses ni daimones y y abrazamos la humanidad que nos queda en este instante desde esa consciencia plena que nos aproxima hacia lo inmediato, provisional y efímero de todo, ¿a qué clase de vida podremos aspirar a partir de este momento de pura lucidez?
El sol del bien en la caverna platónica nos muestra otro mundo alejado de las sombras de la materia, y allí ya no nos interrogamos sobre lo que somos o deberíamos hacer. En ese instante fugaz no hay planteamientos ni dudas, tan sólo un amoroso abrazo a la eternidad donde el mar, la ola y su espuma se fusionan con el acantilado y conmigo, el observante que modifica la realidad sin lamentación, sin acritud. Y desde allí contemplo la muerte que es vida e instante, entera espera manifestada, gemido presente que anhela el rescate del Amado.
Hoy me dejo mecer con las olas, hoy toca el Clarín poético del alma, hoy me dejo conducir ante la la puerta del misterio, retiro lo racional e inteligente y dejo que el océano de plenitud ve embargue. Hoy no hay respuestas, sólo gratitud y transgresión.

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One thought on “SAMSARA

  1. Gracias SAMSARA! Aspiro! Doraci

    *cultura é manter o ecosistemacultura é salvar o planeta e seu contexto pluridimensional*

    *cultura es mantener el ecosistemacultura es salvar el planeta y su contexto pluridimensional* *Doraci *

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