Un año en el zulito. Se buscan soñadores…


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Hoy hace justo un año que aterricé en el zulito que me alquiló amablemente un conocido autor en el madrileño barrio de Malasaña. El alquiler era provisional, para dos meses hasta que otro inquilino abandonara un espacio mayor dos plantas más arriba. Al final eso nunca sucedió y entre viajes y aventuras no tuve tiempo de pensar en mudarme de aquí. Digamos que me acomodé al lugar, o el lugar se acomodó a mí. De hecho, todo el mundo que visita el zulito siente cierta comodidad interior y cierto apego por quedarse un día más. Ahora, visto con cierta distancia, me parece increíble que haya pasado ya ese lapsus de tiempo al que llamamos año.

Pero el balance ha sido de lo más positivo. De hecho creo que era necesario estar en esta crisálida, un lugar silencioso y oscuro donde coger fuerzas, donde indagar en el propósito interior y dibujar bajo los auspicios de la luna, el sol y las estrellas la mejor estrategia para seguir adelante, como decía Whitman.

Aquí pude poner orden en muchos asuntos. Vi como la empresa por fin despegaba y daba buenos resultados, vi como el plano emocional se armonizaba gracias al encuentro con el maravilloso ser que ahora me acompaña, vi también como el propósito interior renacía de nuevo de sus cenizas ahora con más fuerza, más calma, más sabiduría y más inteligencia. Ha sido un año en el que todo se ha desplegado de forma dulce y amable. Unas merecidas vacaciones interiores tras largos años de lucha contra los elementos y las circunstancias. Ahora la lucha ha cesado. Ahora es tiempo de alianzas, de búsqueda de las mejores herramientas y las mejores relaciones humanas para trabajar en el plano grupal, en el plan de las correctas y sabias enseñanzas.

El próximo año se dibuja como un reto importante. Cuando interiormente tienes esa claridad especial que te empuja a desarrollar los cometidos vitales, nace un panorama apasionante. Puedes ver el claro trazo del camino, puedes ver los obstáculos y adelantar las soluciones a los inevitables escollos que toda aventura requiere. Puedes ver la fortaleza de ese sueño que ya has identificado como algo que no te pertenece, si no que forma parte de un proyecto global, de algo que humildemente se reconoce como una necesidad vital para muchos de nosotros. Y puedo ver como tenemos la capacidad de lanzarnos a ese vuelo libre con la confianza de que ya no hay vuelta atrás, de que ya hemos pasado la barrera de no retorno. Los que habéis practicado alguna vez el vuelo libre sabéis a lo que me refiero. Hay un punto en el que puedes decir “no” y retroceder. Pero el punto de no retorno no tiene escapatoria. Tienes que volar sí o sí. Y superar el vértigo de verte en ese trozo de abismo que te separa del espacio infinito.

¿Y hacia donde nos dirigimos ahora? En la mente y en el corazón, guiados por la inteligencia activa, está la promesa de seguir los pasos inacabados de Thoreau. Dos años, dos meses y dos días es el plazo simbólico que nos hemos dado para conseguir O Couso y desplegar allí las bases del nuevo Walden 3. Seguiremos algunas recomendaciones de Thoreau, de Skinner y de todos aquellos pioneros que soñaron con el nuevo mundo. Es cierto que de alguna forma seremos “uno más”, porque ya hay muchos modelos en marcha y muchos proyectos que están naciendo en el corazón humano. Pero sentimos la necesidad interior de sembrar formas de vida alternativas y posibles que sirvan de referencia y guía a generaciones futuras. Ahora estamos buscando recursos (ya sólo quedan veinte mil euros para dar el primer salto), pero también estamos buscando a ese ejército de servidores del nuevo mundo que quieran aunar fuerzas y recursos para crear la utopía.

Se buscan utópicos, soñadores, artistas, constructores, jardineros, cocineros, alquimistas, filósofos, economistas, financieros, emprendedores, arquitectos, sanadores, prestamistas, servidores, cuidadores, lavaplatos, pintores, psicólogos, mediadores, lúcidos, luminarias, diseñadores, seres humanos buenos y de buenas costumbres que deseen emprender la tarea de construir el nuevo mundo. Seres humanos que deseen profundizar en sí mismos y en los problemas de la humanidad, afianzando en sus corazones y en sus vidas soluciones razonables y posibles.

Razón: aquí.

 

(Foto: © George Logan)

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4 thoughts on “Un año en el zulito. Se buscan soñadores…

  1. Que así sea.
    Me encantaría estar entre los se busca. Seria una buena ayudante y aprendiz de todo…Siento que mis pies me lleven hacia un camino que yo elijo,y mi corazón hacia otro…un camino de incertidumbre…un camino,que no siendo el mio debo transitar. No se si con culpa o sin ella. Si se,que es amor de madre.
    Me alegra tanto que todo te vaya también. Y que importa “ser uno mas” lo que realmente importa es no ser uno menos.
    Brindemos por tu buen año y por el nuevo mundo.

    Paz y amor para todos.

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  2. “Nos negamos a soltar lo que tenemos hasta tener garantizado lo que queremos. Pero la vida no funciona asi y nos exige soltar sin tener certezas, y ese momento es siempre un abismo” Que este nuevo año sea el de ese salto al vacio, sin redes y sin certezas. Me parecen perfectos esos dos años, dos meses y dos dias. El lugar esta esperando desde hace siglos y bien puede esperar ese tiempo. Suerte y Amor para todos.

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  3. Si los soñadores que se buscan son poetas, allá voy……no sé como pero con mi energía de ángel sobrevuelo y camino sobre los pasos que algún día caminaron antiguos peregrinos. Y sobre él os dejo mis palabras de ángel….para todos, para compartir.

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