Ley del azar: encuentros ordinarios con vidas extraordinarias


a

Por la mañana llegaba temprano a la calle Serrano. A principios del siglo XX una acaudalada familia construyó allí una hermosa casa con materiales nobles, con maderas traídas de lejanos bosques y con un estilo asturiano inigualable que a mi me recordaba a las casas cargadas de antroposofía en las que había vivido en la Baja Sajonia, en el norte de Alemania. Los herederos de aquella casa la convirtieron en una conocida fundación de ayuda y asistencia que gracias a la generosidad y entrega de mucha gente consiguen hacer cosas positivas y necesarias para la sociedad. El privilegio de conocer a su fundador y poder compartir con él un rato de conversaciones que superan lo trascendental es toda una suerte.

A media mañana corría hacia la otra punta de la ciudad de Madrid. Allí también esperaba un alma vieja en un cuerpo aún joven, pero igual de grande que el primero. Conocido emprendedor e iniciador de empresas de éxito, había decidido “dejar de hacer” para centrar su vida en lo sencillo, en lo inmediato, en lo cercano. Quedamos en la sede de su empresa y nos pusimos al día de propósitos e intercambios. El alma grande apuntalaba las palabras con sencillez, sin grandes puestas en escena, sin presumir de aquello o de lo otro. Sólo buscando en el grano lo necesario para que todo se produzca sin esfuerzo, sin hacer.

Volví corriendo al centro de Madrid y en uno de los salones del hotel Wellintong tenía otro encuentro hermanado. Un hombre joven, amigo de batallas empresariales e ideales, fraternalmente conjurado con la gestión del misterio, con una empresa en expansión e internacionalización recién aterrizada en la ciudad de Nueva York. De allí venía, de hacer las américas e interrogándose sobre la importancia del silencio y la quietud, del como domar la incesante ola de curiosidad y ansiedad por saber con la irremediable enseñanza de anclar la fortaleza del callar en la penetrante observación. Resulta difícil esa conjunción, a la vez que interesante el poder resolver esa pequeña enseñanza que los antiguos ofrecían a los recién iniciados para observar su perseverancia. Quien tenga ojos que vean, recitaban los viejos arcanos. ¿Pero cómo ver en lo evidente algo tan sencillo y tan complejo a la vez? Hablamos sobre la importancia o no de facturar dos millones de euros o el tener veinte mil empleados, facturar miles de millones de euros y luego, en un azar de suerte perderlo todo. ¡Ah, todo no! La salud siempre es bueno conservarla. Si se tiene salud, todas las mañanas estás dispuesto a perder cualquier reino y revolverse ante la circunstancia para superarlo.

A las pocas horas teníamos una cena. Esta vez con un ser entrañable, prestigioso orientalista acompañado de un séquito de amigos con cargos que removían mi curiosidad. Una catedrática en genética, un alto responsable en el mundo de las finanzas y la fábrica de timbre y moneda, un abogado procurador, dos profesoras de yoga… La mezcla no podía despertar más que inquietantes conversaciones y cariñosas apreciaciones sobre lo transcendente. ¿Cómo hablar de lo transcendente ante una catedrática de genética, un procurador y un hombre de finanzas? Se me ocurría hacerlo mirándolos a los ojos y hablando de la hermosa profundidad de las cosas sencillas de la vida cotidiana. No podía hablar del azar, o sí hacerlo como lo describía Gurdjieff, la ley del accidente, que es aquella que rige nuestras vidas cuando estas están alejadas del yo real, del yo de la consciencia.

De alguna forma, ahora que contemplo esta larga jornada de encuentros con unos y con otros, personas tan dispares y tan unidas por ese vínculo misterioso e invisible que construye puentes entre sus consciencias y la mía propia, sólo podía pensar que esa ley del azar estaba supeditada a un orden mayor, ininteligible para nuestras limitadas visiones, pero regidas por una fuerza ponderada a una ley extraordinaria. La consciencia absoluta, la consciencia del yo real sólo puede escudriñar en ese entendimiento y ver en lo ordinario encuentros extraordinarios que se escapan a nuestro entendimiento. Hay algo de magia en todo ello. Sólo hace falta estar atentos a esta suerte de vida.

Anuncios

2 thoughts on “Ley del azar: encuentros ordinarios con vidas extraordinarias

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s