Sembremos el nuevo mundo


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El secreto del cambio es enfocar toda tu energía no en luchar contra lo viejo sino en construir lo nuevo” (Sócrates).

Eso pensaba ayer mientras atravesaba las calles llenas de cristales, mientras veía como una minoría intentaba rodear el Congreso con la sana intención de protestar contra tanta y tanta injusticia, como la de esa familia que ha muerto envenenada con comida caducada que seguramente recogerían de algún contenedor para poder subsistir un día más. Ayer me aferraba a la idea de que la esperanza podía aún consumir algún halo de vida en esta parálisis de podredumbre, de este asfalto gris y oscuro, de esta convivencia egoísta y artificial a la que hemos llegado.

Cuando todo terminó me quedé al menos una hora escuchando a unos y a otros, con esa curiosidad antropológica por saber los matices de aquellos que viven la realidad desde diferentes prismas y no daba crédito a lo que la gente decía, opinaba, pensaba. Como si el mundo entero fuera ajeno a sus intereses y como si lo único que importara en ese momento y lugar fuera acaparar las bolsas de Navidad.

Sin duda Sócrates tenía razón. Ya no podemos seguir luchando contra lo viejo. Toca llenar los puños de cinceles y martillos, de inteligencia y fuerza para crear la belleza del nuevo mundo, para esculpir la armonía y la delicada nueva era que nos aleje de este monstruo al que ya, excesivamente, nos hemos acostumbrado, y dar paso a ese angélico mundo que merecemos.

Este viejo mundo se desmorona. Su aliento es un gemido que se retuerce en las sombras a la espera de poder explotar en mil pedazos. ¿Y dónde está el nuevo mundo? Sin duda en nuestros corazones, pero aún más en aquellos que aspiran a volver a conectar sus vidas con la creación entera, con la naturaleza, con el alma que alimenta a todos los seres sintientes desde el respeto y la gratitud. Ese nuevo mundo que ya late dentro de nosotros sólo espera ser materializado con valor, sin miedo. Empecemos a sembrar. En el futuro serán otros los que recolecten. No importa. Sembremos. O hagamos los surcos para que otros lo hagan. O busquemos las semillas, o el agua, o la tierra fértil. Seamos partícipes de la nueva tierra que nos espera, sea como sea, con nuestra semilla, con nuestro calor, con nuestra agua, con nuestro amor. Pero sembremos.

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2 thoughts on “Sembremos el nuevo mundo

  1. Gracias Javier, eso mismo pienso yo, es inutil luchar, resistirse, u oponerse de cualquier forma al mundo viejo. Pienso que la gente mas despierta, cree y se reuna en circulos de consciencia, y desde esta consciencia comun, con valentia comiencen a crear alternativas paralelas con fuerza, para que la gente las vea y se pueda sumar a ellas.

    Una cosa que considero muy importante, es el desvelamiento de la verdad, se salga a la luz publica, lo que hacen nuestras elites, para que la gente se entere con pelos y señales, quienes son, quienes nos gobiernan, ya sea politica, financieramente, medios, sanidad, enseñanza, etc

    A ver si de una vez por todas se les cae la venda de los ojos y dejan de apoyarlos, y apoyan a los que realmente ayudan a crear un mundo nuevo, con mas justicia, y abundancia para todos.

    Un fuerte abrazo, y adelante.

    Javier

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