Extra de queso


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Ayer estaba en Navarra, en el norte de España (perdón, del estado español), y hoy paseo por Linares y todos los recuerdos acumulados en esos intensos cuatro años de la primera carrera universitaria. He comido en la pizzería donde durante unos meses estuve trabajando para sacar algo más de dinero mientras estudiaba. Son tantos los momentos, las lecciones, los amigos, los abrazos y el amor acumulado a tantos y tantos seres que marcaron ese tiempo…
Aquí aprendí que el éxito de un negocio es vender el “extra de queso”, es decir, ese pequeño añadido que marca la diferencia entre tener beneficios o pérdidas. Aunque parezca ridículo, el ofrecer o no extra de queso en las pizzas podía suponer la supervivencia de toda una inversión. En la vida humana ocurre lo mismo. Las relaciones se hacen fuertes con ese extra de queso, esos detalles, esa noble inversión en atención y cariño al prójimo. Especialmente en los momentos difíciles, en los momentos donde un gesto, por pequeño que sea, puede determinar o no el éxito de una relación y su duración…
Hoy una amiga me recriminaba que cuando voy a los sitios nunca aviso, o mejor dicho, lo hago sin avisar. Lo malo de vivir en el aquí y en el ahora constante es que resulta difícil saber donde vas a estar las próximas dos horas. Me gusta perderme por las rutas no comerciales y verme, como ayer, perdido en mitad de la nada, disfrutando de la novedad, de la sorpresa, de lo sorprendente. Me gusta subirme a la ola que viene y no esperar a la más adecuada. La vida a veces te enseña que lo más adecuado no es aquello que nosotros creemos como lo mejor, sino aquello que la vida te muestra a cada instante. ¿Cómo avisar entonces? Hay que subirse a la ola y navegar hasta donde te lleve… Allí habrá seguro un tesoro, un encuentro, una vida nueva.
Hoy es viernes trece, está lloviendo. Es un mal día para presentar libros. Respiro y miro y observo atento todo cuanto ocurre. Hay una quietud hermosa en este instante. Miraré a alguien anónimo y le sonreiré. Si me pregunta le diré que es mi extra de queso. Quien sabe, quizás comprenda algo y termine en alguna ola, hablando sobre la vida y sus misterios.

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4 thoughts on “Extra de queso

  1. Tus escritos siempre hay que leerlos, creo, yendo más allá de las palabras ofrecidas, pero hoy más.

    Curiosidades de la vida, esta semana he recibido una carta en la que había ración doble de queso. Es de Fundación Ananta.

    Él, Joaquin, te da la explicación pertinente de un hecho que es el mismo para todos los que reciben la carta, sin embargo, en el saludo y en la despedida se dirige a cada una de las personas con unas cariñosas palabras a puño y letra personalizando así la misiva.

    Yo, que no soy mucho de quesos, este me lo he comido de una tacada y con todo el gusto del mundo y lo expongo aquí porque este lugar también te regala todas las raciones dobles que gustes 🙂

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  2. Un buen extra de queso es ir por la vida dispuesto a sonreír a la gente con la que nos cruzamos y relacionarnos, es la mejor carta de presentación, la alegría se contagia y a todos nos gusta compartir con gente alegre, mucho más que con la gente apesadumbrada y malhumorada. Recibimos lo que damos, y cuando nuestra actitud ante la vida es optimista, el pesimismo se aleja.

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