Alejados de nosotros mismos


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Hoy tocaba alejarse de Madrid y regalar algo de tiempo al ego complaciente y al alma libre. Nos fuimos hasta la Sierra de Ayllón para disfrutar de unos de los hayedos más meridionales de Europa. Disfrutar de una reserva de la biosfera en plena otoñada es algo más que un deleite. Paseamos por laderas que atravesaban escarpados lugares, acompañados siempre del río Jarama que surcábamos de un lado a otro metiendo el pie resbaladizo en la fría agua y en las prohibidas tierras del hayedo. Tomábamos algún dulce en sus pueblos perdidos, paseando por La Hiruela, Horcajuelo de la Sierra, Montejo de la Sierra, Prádena del Rincón, incluso nos dio tiempo de visitar la bella Buitrago del Lozoya, con su impresionante muralla medieval.

Los roquedos abruptos y las tranquilas riberas nos llevaron hasta el espectacular hayedo que en esta época del año se teñía de tonos ocre y oro brillante. Era necesario reservar para poder acceder al mismo, pero nosotros, almas salvajes que no entienden muy bien eso de ponerle puertas al campo surcamos por los límites de lo prohibido y disfrutamos igualmente de la prodigiosa belleza, siempre de forma discreta y silenciosa, teñidos camaleónicamente de bosque y naturaleza mientras surcábamos por las peligrosas sendas sin camino.

Veíamos el contraste con la sucia Madrid y nos preguntábamos qué cosa había hecho mal el ser humano para haberse alejado tanto de la Naturaleza, de su armonía, de su belleza, de su esplendor. Tendría que existir en nuestras sociedades una norma común que se llamara algo así como ley del decoro, donde en todo momento no pudiéramos saltarnos las reglas básicas de la belleza, la armonía y el equilibrio. Edificios decorosos, carreteras decorosas, lugares todos bellos y cargados de esplendor. La vida sería un constante deleite, como el de hoy al sentirnos tan próximos a esa belleza natural que surge a raudales de cualquier rincón. Si eso fuera así no habría necesidad de poner puertas y prohibiciones al bosque porque no tendríamos necesidad de abandonar lo bello para reencontrarnos con lo bello.

¿Por qué nos hemos alejado tanto de las leyes naturales? ¿Por qué preferimos lo gris, lo contaminado, lo sucio, a la pulcritud natural de un paisaje, de un bosque o de un prado? Por más que pienso en ello sigo sin entender por qué vivimos tan alejados de la Naturaleza, que es como decir tan alejados de nosotros mismos. Tanto es así que defendemos los rincones bellos de nosotros mismos. Así somos, seres que desconfían de sí mismos, depredadores capaces de destruir todo lo que a su paso se encuentre.

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2 thoughts on “Alejados de nosotros mismos

  1. Querido Javier. Siempre con tus bellas y profundas palabras nos invitas a reflexionar, a indagar a cerca de nosotros y la vida. Mi sentir me dice q no son errores cometidos, sino elecciones q forman parte de la evolución y el caminar sin fin de la humanidad. Todas ellas nos sitúan en el escenario adecuado para mostrarnos que es VIDA. Desde nuestro libre albedrío, hemos estado comprando durante mucho tiempo una vida ficticia q se tornaba maravillosa en la búsqueda del bienestar alejándonos de nosotros mismos como tú dices. Gracias a ello, y a todo lo experimentado, ahora, como Hijos Pródigos, regresamos a nuestro hogar, nuestros corazones, nuestra divinidad…creando un nuevo escenario en el que la belleza, la armonía y el esplendor de la VIDA, se manifiestan con mayor intensidad y más frecuencia. Seguimos caminando…

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