Emprendimiento: una carrera de peligros y obstáculos


a

La distancia en tiempo de Madrid a Asturias es muy relativa. Si vas por autopista de peaje puedes rascar algunos minutos ya que evitas los puertos de Pajares y Navacerrada. Ayer, como llegaba muy justo a la presentación que teníamos en Gijón pagué los peajes que sumando los dos llegaban a veinticinco euros por trayecto. Si haces un viaje de ida y vuelta, como fue el caso, suman más de cincuenta euros sólo en peajes, o lo que es lo mismo, los asturianos están separados y aislados de Madrid de forma encubierta e injusta, a no ser que decidan pagar el sobrecoste de trasladarse a Madrid o bucear por las entrañas de los terribles y peligrosos puertos de montaña.

Al llegar a Gijón saqué un par de cajas de libros en el Ateneo y los expuse, como de costumbre, para su venta. A los diez minutos, el amable conserje me pidió que no lo hiciera ya que en los lugares públicos no se permitía la venta de libros. Me quedé un poco estupefacto. “Si quieres puedes venderlos en la calle, pero no dentro del recinto. Comprende que si te dejo hacerlo me juego mi puesto de trabajo”. Fuera en la calle hubiera sido un buen lugar de venta a no ser porque estaba lloviendo a mares. Así que cogí de nuevo las cajas, las llevé al coche y me volví a Madrid.

Cinco horas de ida y otras cinco de vuelta para diez minutos que sólo sirvieron para reforzar mi temple y mi paciencia, además de para reflexionar sobre cómo está montado nuestro sistema público. En eso pensaba a la vuelta, donde evité los peajes y me adentré, con lluvia y espesa niebla, por sendos peligrosos puertos de montaña.

La reflexión era sencilla. Nos pasamos toda la vida pagando impuestos. Impuestos en la comida, impuestos en la vivienda, impuestos en la gasolina, en lo que vestimos, en el trabajo donde nos quitan una buena cantidad de nuestro sueldo entre IRPF y Seguridad Social. Impuestos, impuestos y más impuestos que luego administran cuatro familias a su antojo y que se reparten en favores a compañías eléctricas donde luego trabajarán ellos o los suyos, en bancos y en concesionarias de autopistas donde vuelan los maletines y los favores y donde, véase lo ocurrido en Madrid, si no son rentables son rescatadas con nuestros impuestos, como ha ocurrido con los bancos y ocurre con las eléctricas.

Y el ciudadano de a pie, el que desea labrarse un futuro digno aunque a veces sea a base de miserables condiciones, se le trata de forma déspota: “venda los libros en la calle”, porque lo público, aunque lo hayamos pagado todos, sólo lo pueden usar unos pocos.

¿Cómo se va a reactivar una economía donde para ser emprendedor, autónomo o empresario todo son trabas, obstáculos, peligros, impuestos y dificultades de todo tipo? ¿Cómo un joven de unos veinte años va a emprender un negocio si para hacerlo tiene que hacer primero un master en Hacienda Pública y un postgrado en impuestos? O eso, o pagar un gestor para que le tramite los cientos de documentos necesarios mensualmente para poder llevar a cabo cualquier tipo de actividad económica y a un notario para que de fe de que todo es legal y…

Y luego las regiones que quedan aisladas del resto de España por esos abusivos peajes. Mucha gente preferirá comprar una segunda residencia en el sur, donde no hay peajes que en el norte, donde sí los hay. O preferirá pasar el fin de semana en un lugar donde no tenga que pagar el doble por utilizar una carretera. ¿Y qué ocurre con los profesionales del transporte, que por ahorrarse algún dinero arriesgan sus vidas en peligrosos puertos de montaña? En fin, un desastre que intenté suplir a base de música de Enya y de reflexiones sobre aquellas soluciones que podrían mejorar nuestra sociedad en su conjunto.

(Foto: © José Fangueiro)

Anuncios

2 thoughts on “Emprendimiento: una carrera de peligros y obstáculos

  1. Amigo Javier, eso es lo que vivimos los Asturianos para llegar a alguna parte, el salir de la tierra para nosotros representa un coste tan grande que nadie que no sea de aquí lo sabe. Te busqué para pedirte otro libro y vi que no estabas, no pude sacarte la foto, estaba desolada.
    Es una gran pena que estas cosas sucedan, mi gratificación mayor fue verte, abrazarte y estar contigo un ratito, gracias amigo del alma, ha sido un placer.

    Me gusta

  2. Queridos Javier y Laura, llegué con el tiempo justo y había tanta gente esperando para entrar, que pensé que te vería luego para comprarte un libro y abrazaros. Cuando salí, no os vi y no imaginé lo que os había pasado. Lo siento mucho. Hace un tiempo te hubiera dicho que lo sentía aún más por haber pasado en mi tierra, pero debo de estar cambiando, porque ya no siento tierra propia, los vínculos ahora se limitan a aquellos que establezco con la gente buena que conservo y con las personas estupendas que voy conociendo en el camino… como Emilio, como vosotros… En fin, a la familia…

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s