Necesito poco, y lo poco que necesito lo necesito poco


FLAYER O COUSO

Lo dijo San Francisco y algo así sentimos muchos que estamos pasando por un proceso de desapego y desprendimiento de lo superfluo para adentrarnos en las cosas significativas de la vida. ¿Qué cosas son esas? Es una pregunta compleja debido a la complejidad de nuestra organización. Ya sabemos que no queremos llenar nuestro tiempo de cosas. A cierta edad, comprobamos que todo es limitado. Los recursos, la fuerza, la salud y los lazos de amistad. En esas limitaciones nos desenvolvemos con la complejidad de todo aquello que nos oprime. Resulta difícil en estas condiciones y con estos condicionamientos bucear en la esencia de las cosas.

Desde hacía años llevaba tiempo reflexionando sobre esto y buscaba la fórmula ideal para comprometerme con el mensaje profundo de San Francisco. Reconstruir aquello que se había deteriorado, como la vieja iglesia de Porciúncula. Ya no se trataba de profundizar en los aspectos materiales, en la pureza de un cuerpo sano y ágil, cuidado para las labores esenciales de la vida. Eso es importante, sin duda, para que ese otro algo que florece en los corazones se manifieste en la vida tangible de forma clara y contundente. Pero no es suficiente. Un cuerpo físico sano debe ir acompañado de unas emociones templadas, de una mente clara y silenciosa y de un conjunto de acciones encaminadas a la perfección de todo lo creado.

Pero cuando has profundizado en las verdades sobre esas cosas, te das cuenta de que el edificio está incompleto si no se sube un escalón más, un grado más en la escala introspectiva, en la espiral ascendente. Ese otro escalón es la acción grupal, el encontrarte de repente ante la realidad de que todo el trabajo realizado en el plano individual no tiene sentido si esa piedra pulida no encaja perfectamente en el edificio grupal. De ahí que esté naciendo Dharana y de ahí que queramos construir un proyecto grupal en O Couso que se sume a la reconstrucción de la que hablaba San Francisco. Allí, como ya ocurre ahora, necesitaremos poco, y lo poco que necesitemos lo necesitaremos poco. Labraremos la huerta, atenderemos al peregrino y cuidaremos de la naturaleza. Crearemos rectas relaciones humanas y cocrearemos desde nuestro don aquello que la esencia del espíritu que nos mueve nos impulse. ¡Te esperamos! Participa en este sueño grupal. Con tus manos podemos.

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