DESARMAR LAS CONCIENCIAS ARMADAS


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El título aparece en una carta que dirige el premio Nobel de la Paz Pérez Esquive al presidente de los Estados Unidos, Barack Hussein Obama. Lo triste de esa carta es que como todos los escritos de buena voluntad caerá en saco roto. Lo poderoso de la misma es que puede servir de instrumento para poder crear conciencia en las dormidas consciencias humanas.

¿Cómo hacer que esa carta llegue a nuestras consciencias particulares? Debe llegar el mensaje, debe penetrar en nosotros, debe calar y debemos desarmar nuestras conciencias armadas. Siempre en lo pequeño, en lo aparentemente insignificante. Nunca somos conscientes del poder que ejercemos en nuestros actos diarios. Nunca somos conscientes de lo poderosa que es nuestra inclinación por unas u otras cosas, por unas u otras decisiones, por una u otras conductas.
Nos quejamos de las guerras, pero nunca asumimos nuestra responsabilidad en ellas. Nunca pensamos quién las financia, qué empresas están detrás de esos lobbies, que otras instituciones apoyan toda esa masacre de tripas y sangre esparcidas por la acera de cualquier pueblo. Nunca pensamos cuando compramos un producto qué hay detrás de él. Nunca pensamos cuando votamos en una urna qué apoyan unos y otros.
Si fuéramos observadores, si estuviéramos atentos nada más despertarnos por la mañana, veríamos cuantas pequeñas decisiones diarias tomamos que afectan al armamento de nuestras consciencias. Por eso la guerra de Siria no es un problema o una decisión de un presidente, es un problema y una decisión de nuestra humanidad en su conjunto, de nuestros ideales, de nuestras decisiones y conductas diarias.
¿Qué podemos esperar de una sociedad como la nuestra? ¿Qué clase de actitud deberíamos tomar como conjunto y como individuos para empezar a desarmarnos? ¿Hemos pensado alguna vez como afecta nuestro ruido interior en esa destrucción sangrienta? ¿Hemos pensado alguna vez lo ruidosos que somos en todas nuestras acciones? Y todo ese ruido, todo ese malestar cavado día a día en una sociedad enferma y vacía, ¿no es producto de toda nuestra existencia?
Mañana no, hoy es un día ideal para, a partir de este mismo instante, pensar en cada cosa que hacemos e inclinar la balanza de nuestra conducta hacia un mundo más permisivo y desarmado. Estemos atentos. Estemos atentos. Estemos atentos.

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