Cartas sobre la asexualidad


asexualidad

Querido Javier,

he leído y releído los trabajos de tu blog, y he comprobado, otra vez más, lo fenomenal qué escribes.

No se si sabes, creo que no y lo digo en mi autobiografía, que empecé escribiendo a la par libros de yoga y de sexualidad, independientemente. Muchos años después vendrían los de tantra. Tuve problemas con la censura por todos lados.

Te declaras asexual en un trabajo que es como una operación quirúrgica de la psique sin anestesia, o sea muy sincero, abriéndote en canal. ¡Intrepidez que admiro de verdad! En el tantra hay tres posturas con respecto a la sexualidad; tantra seco, que no incluye ningún tipo de manifestación sexual; tantra semi húmedo, con caricias, besos y demás y tantra húmedo, con relación sexual plena. 

La asexualidad, ¿viene dada por un trabajo interior? ¿De modo natural, como el niño que un día abandona espontáneamente sus juguetes? ¿Cómo autoimposición? ¿Como el desenlace de la búsqueda espiritual? ¿Cómo idea e intenso deseo de suprimirla, o sublimarla, como en el Agni-yoga?

Se plantea una cuestión  (y yo he pasado por mis fases de brahmacharya, aunque hace tiempo, cuando también ejercía ayunos, etc), ¿cómo se concilia la persona sexuada con una persona que no lo es si la tiene de pareja? Y otra cuestión, sin sexualidad, ¿la relación con otra persona no es siempre fraterna aunque parezca de pareja? Y aun otra: Si uno no tiene ya necesidad sexual, ¿no es más idóneo relacionarse con varias personas a modo de amistades amorosas? Y también, pues mucho he indagado sobre el tema, me pregunto si quien ha entrado en la asexualidad, como abiertamente anuncias, ¿puede mantener relaciones sexuales apasionadas y gozosas? Porque si yo no tengo hambre, no tengo interés en comerme un alimento, si no es por sobrevivir. 

O sea, que como vez, me ha salido mi vena de buscador y de psicoanalista., obviamente pudiendo tu aplicar a estas preguntas el denominado “noble silencio”.

Un abrazo muy grande, R.

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Estimado R,

acabamos de llegar de vuelta tras visitar con la arquitecto la “casa-asrham” gallega que queremos comprar en las próximas semanas si todo va bien y conseguimos el dinero suficiente. Vamos a ver como va todo, pero estamos ilusionados y con muchas ganas de poner en práctica todo eso que llevamos años predicando desde el plano de las ideas.

Con respecto a la asexualidad es algo que tiene que ver con mi propia condición de místico moderno, o como a mi me gusta llamarlo, de monje vestido de modernidad.

Desde muy pequeñito siempre me he sentido un poco anciano. Tener ochenta años en un cuerpo de niño siempre ha sido un poco extraño. Nunca me interesó el sexo. Mientras que mis amigos iban a las discotecas a ligar yo me quedaba encerrado en casa, con quince añitos o menos, leyendo libros de misticismo, de filosofía, de ciencia, y escuchando música clásica e intentando convencer a mis padres que no quería seguir comiendo carne. En el instituto me llamaban “xavi-cristo”, y cuando ocurría algo, venían a tocarme para ver si podía sanarlos. Algunos dicen que llegué a curar milagrosamente a un amigo que se estaba muriendo de leucemia, pero eso solo son rumores. Lo cierto es que el amigo se curó, pero quizás más por los avances médicos, y no por mi intervención. También dicen que sacaba demonios de mujeres poseídas. Algo extraño pasó con una amiga que parecía realmente endemoniada, pero como digo, quizás todo fue producto de una extraña casualidad.

J. siempre dice que tengo mucha facilidad para conquistar a las mujeres y la misma para luego dejarlas a los pocos meses. Realmente todo tiene que ver con la asexualidad, que en mi caso es totalmente “seca” según tu clasificación tántrica y que a veces, por sacrificio o compasión hacia la mujer que tengo en frente pasa a semihúmeda o incluso húmeda en alguna ocasión. Pero como digo, para mí es como una especie de sacrificio, ya que no encuentro ningún placer especial en el sexo, aparte del sensitivo o animal. Ni hay nada que me motive a practicarlo por mi mismo. El sexo, como digo, es algo que me aburre y al que no le muestro la mayor importancia. Intento en todo momento desapegarme de lo que la sociedad, a base de anuncios publicitarios y películas y literatura nos induce a creer sobre el sexo. Todo un conglomerado de artilugios para distraernos sensitivamente. A veces da la sensación de que si no actúas como un verdadero actor hollywoodense  no eres un verdadero ser humano.

No es una autocensura personal el no practicar sexo, ni tampoco una autoimposición de algún tipo de celibato especial. Simplemente, no me interesa.

Sí es cierto que el trabajo interior existe y ha existido, y quizás, como bien dices, un día, gracias a ese trabajo, decidí abandonar el sexo como los niños abandonan los juguetes. Pero no fue un afán por eliminar el deseo hacia el mismo, sino una condición que se dio de forma natural. En cuanto a las cuestiones que planteas:

1) ¿Cómo se concilia una persona sexuada con otra asexuada? Pues la verdad es que hasta ahora ha sido difícil, por no decir, imposible. Era el hecho de mis rupturas anteriores. L. está siendo una excepción porque de una u otra forma está comprendiendo mi sentir y lo respeta al máximo. Por lo que ella confiesa hasta el momento, sin un exceso de sacrificio. Aceptando esta peculiaridad en su pareja sin restar mérito a lo demás.

2) ¿Se convierte en una relación fraterna y no de pareja? Bueno, creo que se convierte en un tipo de pareja diferente. El sexo puede llegar a ser algo más dentro de una pareja, pero no es algo imprescindible o exclusivo de la misma (prueba está en que se puede encontrar sexo fuera de ella). Una mirada o un abrazo también puede ser un tipo de sexo, quizás más sutil, pero sexo al fin y al cabo. Una meditación se puede convertir en una auténtica orgía cósmica sin necesidad de implicar otro tipo de energía más burda, más animal, más violenta.

3) Las amistades amorosas existen, por supuesto, y diría que son necesarias. Pero también una complicidad emocional con tu pareja, exclusiva. El amor es siempre universal (algo cuento en mi libro “Ama hasta que te duela”), y la exclusividad de pareja siempre nace de la necesidad egoica de separación e identidad.

En fin, no sé si he contestado a todas tus preguntas pero estaré encantado de profundizar en ellas si lo deseas.

Un abrazo sentido,

J.

 

 

 

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3 thoughts on “Cartas sobre la asexualidad

  1. Gracias por vuestra sinceridad, tan políticamente incorrecta, en esta sociedad donde todos debemos decir y “sentir” lo que nos inducen desde todos los medios de comunicación.

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